El Gobierno nacional volvió a rechazar los piquetes como forma de protesta en conflictos laborales y aseguró que pretende que todas las protestas sociales se realicen dentro del marco legal, aunque admitió que la ley que regula los cortes no fue propuesta por la Casa Rosada.
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"La iniciativa es de legisladores nacionales y el Congreso la debe tratar cuando considera conveniente, no es una iniciativa que envió el Poder Ejecutivo", aclaró el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, en su habitual conferencia de prensa matinal.
Al referirse al conflicto abierto con empleados de la autopartistas Lear, que denuncian hasta 130 despedidos y otros 100 suspendidos, Capitanich afirmó: "Es una decisión de carácter judicial, con respecto a la reincorporación de trabajadores. Nuestra responsabilidad es generar condiciones para que los conflictos se puedan resolver de manera racional".
"Cuando hay medidas de fuerza, el Estado promueve conciliación obligatoria y otras medidas, ese es el rol y la responsabilidad" que tiene, señaló.
Por otra parte, el funcionario repudió las críticas por el reciente accionar de la Gendarmería en piquetes sobre la General Paz y la Panamericana. "Este es un Gobierno que promueve la reivindicación de los derechos de los trabajadores", expresó Capitanich, y recordó la creación de seis millones de puestos de trabajo y la vigencia de las paritarias.
"Somos respetuosos de todas las opiniones, como en toda democracia, pero es necesario adecuar bien los conflictos. En el tránsito es imprescindible que no se afecte el derecho a terceros", consideró, tras el comunicado del CELS, que advirtió por la represión en las autopistas.
"En política buscan generar un nivel de desgaste del Gobierno. Queremos que las protestas sociales, cualquiera que fuera, se puedan realizar dentro de un marco legal", remarcó el jefe de Ministros. "Las fuerzas de seguridad actúan en el marco de un protocolo que pretende proteger la vida y el derecho de los ciudadanos", concluyó.
• El Senado
En otro tramo de la conferencia, Capitanich defendió la votación por unanimidad en el Senado del proyecto que da inmunidad a las reservas del Banco Central y minimizó la ausencia de Amado Boudou en el recinto. "Responde a una estrategia de cada uno de los miembros de los bloque. El presidente del Senado muchas veces no preside sesiones por que está de viaje. Objetivamente no conozco las cuestiones por qué no presidió la sesión de ayer", consideró.
"El lunes pasado estuvo con el presidente de Armenia y lo ha hecho el día del acto de la Independencia en Tucumán, el 9 de julio, forma parte de su agenda y la responsabilidad institucional del cargo", justificó Capitanich.
Sobre el pedido de la oposición para que Boudou se autoexcluya de la actividad legislativa, el jefe de Gabinete aclaró que "en la Cámara de Diputados se rechazaron ocho pedidos de juicios políticos in limine, y en el ámbito judicial hubo un fallo de un juez y el vicepresidente ya apeló", aclaró. "Los medios y la oposición manifiestan un linchamiento mediático permanente", agregó.
"Desde el punto de vista institucional se resolvió con el juicio político; en el ámbito, con el juez (Ariel Lijo), el vicepresidente apeló el procesamiento. Esto transcurre como corresponde y como debe transcurrir. Su ejercicio y responsabilidad en el Senado se deberá evaluar en el tiempo. Él deberá ejercer la presidencia del Senado cuando esté en el país y no tenga en agenda otra actividad", sentenció.
En este marco, advirtió que sin la presencia de Boudou en el Senado la responsabilidad de llevar adelante la sesión cae en manos del titular provisional, el radical K Gerardo Zamora. "Siempre se pone el énfasis en esta cuestión, pero para presidir la sesión lo pueden hacer los senadores que están habilitados para hacerlo. La oposición puede decir lo que quiere, pero en el ámbito institucional ya se resolvió", resumió.
Por último, defendió el acuerdo impulsado por el bloque kirchnerista para obtener el aval al blindaje a las reservas. "La Comisión de Labor Parlamentaria determinó una metodología de acuerdo, si había consensos para tratar el proyecto sobre tablas, y en ese contexto se dio una negociación política. Si no existe consenso, la mayoría que tiene el proceso de liderar la sesión debe esperar una semana para tratarlo. Pero como ayer se reunieron las voluntades para votar la iniciativa se hizo en el marco de un acuerdo político", aseguró.
"No debe extrañar a ninguno argentino, ni a ningún congresista del mundo este acuerdo. Desde 2009 a 2011 no existió ninguna acuerdo, fueron los peores años del Congreso por que el Grupo A, liderado por la oposición, trabó todos los proyectos de ley del Poder Ejecutivo, incluido el Presupuesto", evaluó.
"La estrategia de la oposición, compulsiva y abusiva, tampoco contribuye al desenvolvimiento de la calidad institucional", postuló el jefe de ministros, quien indicó que parte de la "estrategia política" de esos sectores es el "permanente hostigamiento" hacia el oficialismo.
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