23 de agosto 2005 - 00:00

Para el Gobierno no hay más conflicto social sino "un poco de barullo"

El Gobierno volvió a criticar hoy los reclamos por aumento salarial que realizan varios sectores, entre ellos los trabajadores no médicos del Hospital Garrahan, y acusaron a los enfermeros e instrumentadores de estar liderados por un delegado que "no cree en la democracia" y que "hace barullo".

Los duros cuestionamientos fueron pronunciados por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el ministro del Interior, Aníbal Fernández, quienes reiteraron el pedido del presidente Néstor Kirchner para que la Justicia frene el conflicto en el principal centro pediátrico del país.

En declaraciones radiales, el jefe de Gabinete cuestionó a los trabajadores no médicos -que el jueves comenzarán un nuevo paro por 48 horas-, al señalar que "se quejan de que una enfermera que ingresa" al hospital gane "1.900 pesos mensuales", pero los enfermeros negaron que ese sea el salario que perciben con esa antigüedad.

El funcionario dijo que el delegado Gustavo Lerer, uno de los que lidera la protesta, "hace gala de descreer de la democracia y de las elecciones", y subrayó que en el país "no se registra un aumento del conflicto social", sino "un poco de barullo de sectores que toda su vida se han dedicado a hacer barullo".

"Lo del Garrahan es la posición adoptada por un cuerpo de delegados cuyo líder hace gala de descreer de la democracia, de las elecciones, nos recomienda instaurar un sistema como el que Lenin instituyó en la primera época de la Rusia comunista. Eso no tiene mucho que ver con el reclamo social", puntualizó.

Por su parte, el ministro del Interior se pronunció a favor de avanzar contra los huelguistas del hospital pediátrico a través de "un proceso judicial" y afirmó: "hay que seguir adelante con las intimaciones que propuso la propia dirección del hospital".

"Hay que aplicar las sanciones que corresponden", enfatizó el jefe de la cartera Política en declaraciones radiales.

Desde la administración central también dispararon sobre las protestas de las organizaciones piqueteras opositoras y circunscribieron los reclamos por la universalización y aumento de planes sociales al "planteo de algunos sectores de izquierda históricamente relegados a la hora de las elecciones".

"Encuentran este nuevo modo que es el de cortar calles, tomar plazas y puentes para hacerse ver en la sociedad, una sociedad que a la hora de votarlos no los vota. En la protesta de Plaza de Mayo se veían carteles del Partido Obrero, MST, PCR, pero piqueteros era difícil encontrar algunos", subrayó Alberto Fernández.

Por su parte, el ministro del Interior dijo que el Gobierno está "haciendo esfuerzos muy grandes" para evitar los cortes de rutas y calles, particularmente al Puente Pueyrredón que une la Capital Federal con la ciudad bonaerense de Avellaneda.

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