26 de julio 2005 - 00:00

Para el manual de lealtad bonaerense

Menuda complicación ética, para el matrimonio Kirchner, ha surgido desde que numerosos intendentes bonaerenses se pasaron para su club político del Frente para la Victoria. Con docilidad y expectativa, al margen de otros, dos hombres de la provincia medianamente conocidos (Alejandro Granados, Ezeiza; y Mario Ishi, José C. Paz) han jurado lealtad al Presidente y parecen dispuestos a acompañarlo hasta las últimas consecuencias (las palabras pertenecen a uno de ellos). Pero, como los Kirchner son susceptibles, les cuesta fotografiarse con ellos -como en su momento les ocurrió con su propio candidato en Santiago del Estero, José Figueroa- y, más grave todavía, compartir escenario.

Ocurre que Granados, por un lado, ha sido hombre demasiado afín al menemismo (recordar las visitas del riojano a su casa, la atención familiar, los asados en El Mangrullo),lo mismo que su esposa, la ex legisladora Dulce (quien, a su vez, aportaba la música de su familia para todos los actos de Carlos Menem). Casi sin prejuicios, esa devoción de Granados luego se trasladó a Eduardo Duhalde, casi con el mismo entusiasmo que hoy se ofrece a los Kirchner. Su pase, según cuentan, ha sido obra de la ingeniería del ahora empresario tiempo completo Alberto Pierri, quien en sus ratos libres conversa con Julio De Vido y con el propio Presidente. Como influía sobre los Granados, habría sido determinante en la transferencia.

Si algún recelo muestra el matrimonio presidencial por esta incorporación y a los empujones acepta su lealtad, más compleja y difícil parece la relación con Ishi, una suerte de Fujimori bonaerense cargado con una serie de imputaciones sobre su administración como intendente (en rigor, no demasiado diferentes de otros jefes comunales que se trasvasaron y de los que se quedaron en el duhaldismo). Pero, debido a cuestiones mediáticas, la imagen de Ishi no ha sido demasiado aceptada y, además, al tiempo que negocia los subsidios ha admitido que la candidatura de Hilda Chiche Duhalde tiene alguna penetración en su jurisdicción. Nadie sabe exactamente qué es lo que más molestó a los Kirchner, pero lo cierto es que se han vuelto renuentes para acomodarse con estos dos personajes.

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