24 de enero 2005 - 00:00

Parte el Batallón 2 a Haití, y preocupa salud psíquica del 1

José Pampuro difirió una semana su viaje a España, previsto para este miércoles 26 de enero, por los avatares del juicio al ex marino Adolfo Scilingo, tal como este diario anticipó el viernes último. La prórroga le permitirá cumplir con el ceremonial castrense: hoy despide al segundo contingente que participará de la misión de paz que se desarrolla en Haití y el miércoles dará la bienvenida al primer grupo de veteranos de Cascos Azules criollos luego de seis meses de despliegue en el convulsionado país caribeño.

A las 9 de la mañana en el Centro Argentino de Entrenamiento Conjunto para Misiones de Paz (Caecopaz), ubicado en Campo de Mayo, Pampuro dará hoy la orden de despliegue a 439 hombres del Batallón Conjunto Argentino, «Haití II», que está compuesto por 268 integrantes del Ejército, 170 infantes de marina y un efectivo de la Fuerza Aérea (el director del hospital móvil). Lo acompañará el responsable operativo de la misión, brigadier general Jorge Chevalier, titular del Estado Mayor Conjunto (EMC). El primer vuelo, un avión Boeing 707 de la Fuerza Aérea, sale mañana y luego habrá una secuencia de tres o cuatro hasta completar la totalidad de los efectivos.

• Diagnóstico

Hay alguna ansiedad en Defensa por verificar el estado de las tropas que regresan de su misión en Gonaives. Hasta que el vicealmirante Alejandro Giromini dejó la función de subjefe del EMC, había un creciente interés en observar las condiciones psíquicas de los soldados por las fuertes emociones a las que estuvieron sometidos tras el desastre que provocó en los empobrecidos haitianos el paso del huracán Jeanne. El diagnóstico a priori hablaba del conocido síndrome de estrés postraumático. Un trastorno o desorden con distintas manifestaciones en la conducta entre cuyos factores desencadenantes está: el pasaje por situaciones de «vida o muerte», como presenciar la destrucción masiva debida a desastres naturales. Los datos se manejaron con discreción en el área de personal del estado mayor de la fuerza internacional que estuvo a cargo del coronel Gabriel Guerrero, quien fue reemplazado por el capitán de navío de infantería de marina, Jorge Barrales. Se proyectó la creación de un centro de evaluación para las tropas a cargo del director de Sanidad del EMC que aún no vio la luz. Según los últimos reportes del jefe del Batallón Argentino, los conflictos con los habitantes de Gonaives llegan a la hora de custodiar la entrega de alimentos que hace la entidad CARE, entre otras.

Los tumultos no llegan a adquirir la violencia de antaño pero se generan situaciones de tensión con riesgo de empleo de las armas para defensa personal. Las distintas facciones de seguidores de Aristide, más los ex militares que buscan el poder por la fuerza, descubrieron la política del Force Commander, el brasileño Augusto Heleno Ribeiro: rehusar el uso de la violencia para no ser confundidos con tropas de ocupación (el síndrome Irak) es una vulnerabilidad en sí misma. Sólo bastaría con producir unas cuantas muertes de civilespara orientar el rechazo hacia los Cascos Azules, obligados a reprimir.

Por eso los principales actores políticos ( ministros de Relaciones Exteriores y Defensa) de Brasil, Chile y Argentina empujan desde distintos foros a la comunidad internacional para la solución política del conflicto. La infraestructura de Haití está en ruinas y las demoras en la ayuda internacional exacerba las tensiones sociales, describió Mario Pino, embajador en Haití en su informe al canciller Rafael Bielsa.

También que estaría por verse si el mundo desarrollado pondrá más de mil millones de dólares y dejará la conducción política de la crisis a los países del Sur. Por eso a nadie escapa hay recurrentes papers del estado mayor argentinoque un incremento de la violencia política podría generar el temido rechazo a las fuerzas de paz por su aparente inmovilidad frente a los hechos.

Los críticos del presidente Lula ya esbozan que la aventura de Haití puede ser el primer error diplomático grave de su gobierno. Riesgo elevado para quien busca un rol regional y global de mayor envergadura con miras a la silla permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

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