No tendrá éxito hoy la izquierdista Patricia Walsh en su intento en Diputados de derogar los indultos decretados por Menem. Ni el PJ ni la UCR bajarán a su sesión especial, como lo hicieron en su momento con la nulidad de las leyes del perdón. Pero, también como en ese entonces y por presión interna, el peronismo negociará hacer suya esa bandera para avanzar, quizá la semana próxima, con una votación similar. Todo a pesar de que Kirchner volvió a definir ayer a la Justicia como único camino para decidir el futuro de los indultos.
El peronismo se negará a participar hoy en la sesión especial convocada por Patricia Walsh para derogar los indultos de Carlos Menem que beneficiaron a las ex juntas militares, un centenar de integrantes de las cúpulas de las tres fuerzas y, por otro lado, los jefes montoneros. El radicalismo también tenía tomada la decisión de no participar en ninguna sesión que no surgiera de su propia convocatoria. Es decir, que ninguno de los dos partidos mayoritarios está dispuesto a correr atrás de la bandera que tomó la izquierda para derogar los indultos. Pero esto no significa que el PJ y la UCR no avancen, quizá lleguen a tiempo esta misma semana, con la derogación de esos decretos, inclusive a pesar de que ayer Néstor Kirchner y Horacio Rosatti hayan insistido en que el futuro de esos indultos debe estar en manos de la Justicia. Todo dependerá de las negociaciones entre peronistas, radicales, el ARI y la izquierda durante la sesión ordinaria de mañana, para definir si este jueves o la semana próxima se organiza una convocatoria especial para ese punto. El problema que no tienen resuelto aún -tampoco lo tiene totalmente el gobierno y menos aún la Justicia- es cómo se separan en los efectos de la anulación de los indultos los beneficios que recayeron sobre jefes militares con los que alcanzaron a militantes montoneros, algunos de ellos hoy aliados o integrantes del gobierno de Néstor Kirchner.
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No existe mejor estrategia en el Congreso para conseguir que el peronismo tome alguna medida que correrlo por izquierda. Lo hizo Walsh con la declaración de nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Presionado por la fuerza de la opinión pública, el PJ terminó entonces reorganizando una sesión convocada en origen por la izquierda y votando un proyecto similar al presentado por Walsh pero sin reconocerle su copyright.
«No va a ser fácil contener a la bancada ahora, las cosas han cambiado», decía anoche un operador del bloque peronista. «Con la inconstitucionalidad de la Obediencia Debida y el Punto Final van a juzgar a las segundas, terceras y cuartas líneas de mando y van a quedar libres los jefes», recordando que en tres ocasiones se intentó sin éxito debatir los indultos en Diputados aunque ahora las cosas han cambiado. Kirchner ayer marcó un camino contrario a la derogación de los indultos presidenciales de Menem a través de una ley del Congreso, acto que trae encima, además, tantos cuestionamientosdoctrinarios como los que tuvo en su momento declarar nulas las leyes del perdón, todo terminó en una discusión mas complicada aún que dirimir el sexo de los ángeles.
El Presidente explicó ayer en Rosario que debe ser la Justicia quien se expida sobre los indultos decretados por Menem y se negó a expresar opinión personal para «evitar que digan que interfiere en los poderes» del Estado.
Los legisladores de izquierda quieren debatir hoy a las 14, en una sesión especial, la anulación de los decretos que beneficiaron a más de 200 militares acusados de violaciones a derechos humanos durante la última dictadura y la cúpula de Montoneros. En el Congreso -específicamente en la Cámara de Diputados- la derogación de los indultos fue debatida ya sin éxito en tres sesiones especiales siempre realizadas en minoría: el 23 de mayo de 2004, el 22 de marzo y el 22 de mayo de 2005, todas pedidas por Walsh. Con ese antecedente todo garantiza que el PJ no dejará que la representante de Izquierda Unida se quede con el « triunfo» de derogar los indultos, pero con el radicalismo a punto de subirse a una nueva convocatoria -no a la de hoy- y parte de su bancada presionando, el peronismo deberá decidir en 48 horas una salida y cómo divide militares de militantes, para proceder a eliminar esos decretos aunque Kirchner quiera esperar un fallo judicial.
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