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29 de septiembre 2006 - 00:00

Pelea debilita control del gasto

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La pelea entre los legisladores de la Comisión Mixta Revisora de Cuentas del Congreso y el presidente de la Auditoría General de la Nación, Leandro Despouy, tuvo ayer uno de sus episodios más curiosos. El radicalismo, que había anunciado una conferencia de prensa en el Comité Nacional partidario para salir a respaldar al funcionario -ocupa ese puesto en la AGN en representación de la UCR a la que corresponde el lugar por ser el primer partido de oposición- donde se reunirían todos los jefes del radicalismo y los bloques, decidió finalmente dar marcha atrás y cancelar el encuentro. En el origen de la historia están los recelos entre Despouy y la Mixta Revisora de Cuentas por la subordinación que la AGN debe a esa comisión y la denuncia de una ONG sobre diferencias de firmas en actas de la Revisora de Cuentas que los diputados y senadores consideran motorizadas por las oficinas del presidente de la Auditoría. Pero mucho de eso no hubiera sucedido si, además, no existiera una larga y silenciosa interna dentro del radicalismo por el comportamiento de Despouy al frente de la Auditoría, un funcionario que llegó a ese cargo desde la Cancillería cuando la relación de fuerzas en la UCR era muy distinta de la actual. Esa pérdida de base de sustentación de Despouy dentro de un partido que ha perdido gravitación, más el protagonismo que le gusta mantener al presidente de la AGN, colaboraron para dar los últimos retoques a la historia. De hecho, un duro pedido de informes que la Mixta Revisora de Cuentas elevó hace una semana a la Auditoría para que ésta explicara cómo manejó sus fondos en el último año fue firmado también por los integrantes radicales de la comisión.

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La crisis comenzó cuando una investigación llevada adelante por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia denunció que en actas de la Comisión Revisora de Cuentas -de la que depende la AGN- aparecían firmas de legisladores que a la fecha de ese documento no estaban en Buenos Aires. Esa denuncia fue realizada por la ONG y pasó a la Justicia. El juez Norberto Oyarbide luego cerró la causa alegando la inexistencia de delito, al tratarse de un hecho administrativo y sobre una cuestión en la que los senadores y diputados integrantes de todos los partidos en la comisión habían votado por unanimidad. No se trataba de los dictámenes de esa comisión que debe revisar las cuentas públicas, sino de un instrumento de orden interno que los legisladores pueden firmar tiempo después de haberse redactado. Ese fallo fue apelado por el fiscal. Pero los integrantes oficialistas de la Bicameral no se quedaron conformes.

Estaban convencidos, respondiendo a esas viejas rencillas entre la Auditoría y la comisión por cuestiones de subordinación de una con la otra, que Despouy había filtrado a esa ONG la documentación.

La respuesta a esa investigación que trascendió a la prensa fue un pedido de informes que se votó en esa Bicameral de control de las cuentas públicas para que Despouy justificara por qué pidió un aumento de 27% en el presupuesto de la AGN para 2007, cómo utilizó en 2006 las donaciones que el Banco Mundial y el BIRF hicieron a ese organismo para un programa de modernización y precisiones sobre la ejecución de los fondos asignados este año.

A ese pedido, el santracruceño Nicolás Fernández le puso la rúbrica para que quedara claro que tenía apoyo del kirchnerismo y le sumó otros interrogantes como si es incompatible que Despouy ocupe un cargo como relator de la ONU al mismo tiempo que la jefatura de la Auditoría, cuántos viajes realiza el exterior por año, si pidió autorización y licencia para hacerlos y hasta si utiliza las oficinas y teléfonos de la AGN para esas tareas extras de asesoramiento internacional.

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    Al radicalismo, a pesar de sus internas en relación con el apoyo a Despouy, esa última movida le pareció demasiado y la interpretó inmediatamentecomo un intento del gobierno para inmovilizar también a la Auditoría General de la Nación, hoy el único órgano encargado de controlar el manejo de fondos en el Estado y verificar la cuenta de inversión.

    Por eso anunció una conferencia de prensa para ayer al mediodía en el Comité Nacional. Se iban a sentar allí Roberto Iglesias, junto con el presidente de la Convención Nacional de la UCR, Adolfo Stubrin, y con los titulares de los bloques Ernesto Sanz y Fernando Chironi. Todos para respaldar la institucionalidad en el funcionamiento de la AGN.

    Pero a último momento el radicalismo argumentó diferencias de agenda entre los participantes y la conferencia de apoyo a Despouy se suspendió.
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