El lento recuento de votos anoche en Río Negro marcaba una fuerte paridad entre el candidato a la gobernación por el justicialismo, Carlos Soria, y el radical Miguel Saiz. Al cierre de esta edición, la fórmula peronista y la radical se encontraban en un virtual empate. Desde 1983, la UCR ha mantenido la gobernación imponiéndose siempre por cómodos márgenes. Pero la deteriorada gestión de Pablo Verani precipitó el resurgimiento del PJ, que en esta oportunidad tiene como referente al ex titular de la SIDE, quien obtuvo el respaldo de Néstor Kirchner tras una etapa de fuerte indecisión. En rigor, Soria y Kirchner tardaron un tiempo en pasar del odio al amor en virtud del recelo que el Presidente mantenía con el duhaldista por un presunto seguimiento ideológico. En un primer momento, Kirchner coqueteó con un extrapartidario, Eduardo Rosso, quien lograba ayer apenas 10% de los votos.
Separados por apenas media hora, Saiz y Soria votaron cerca del mediodía en la Escuela 289 de General Roca. El justicialista -que dijo haber recibido un llamado de Kirchner-concurrió con sus tres hijos y se mostró algo ofuscado con su rival, se-ñalando que no respetó la veda electoral. Soria hacía referencia a Saiz, en tanto, evadió la polé-mica y no habló del tema. Temprano se había reunido con Verani a desayunar y fue justamente el caudillo radical el que se hizo cargo públicamente de haber «levantado el tono» de la campaña electoral, a la cual recién se incorporó la semana pasada, debido a que en principio en la UCR no veían como algo positivo que Saiz se mostrara muy pegado al gobernador.
La jornada comenzó con una importante afluencia de votantes por la mañana, incentivados por
Dejá tu comentario