Persistían anoche dudas en la integración del gabinete
El gabinete de Duhalde tendrá abundancia de bonaerenses y una sorpresa: el nombramiento de Carlos Ruckauf en la Cancillería, que avanzó en designaciones como la de Esteban Caselli en Culto; Diego Guelar, a Washington; Hernán Patiño Mayer, a Montevideo, y Martín Redrado, como vicecanciller. Alfredo Atanasof tendrá a su cargo desde Trabajo tratar con las CGT, que ayer estuvieron significativamente ausentes en la asunción de Duhalde. Jorge Vanossi, un constitucionalista radical de prestigio, irá a Justicia. Sin embargo, desde la UCR se hizo saber que lo haría «a título personal». Rodolfo Gabrielli, irá a Interior. Del Chaco, llegó Milton Capitanich, ruckaufista, quien será el jefe de Gabinete. El bonaerense Aníbal Fernández irá a la Secretaría General en tanto que Chiche Duhalde se lanzará a promover los planes Vida -área social-. No había designaciones aún en Desarrollo Social, reservada para alguien del Frepaso, que duda en participar. Hasta anoche, había incertidumbre por Defensa, y en la SIDE se imponía el manzanista Carlos Soria.
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• JORGE CAPITANICH
Para que Capitanich llegara a la Jefatura de Gabinete debieron negarse a aceptar la misma oferta de Eduardo Duhalde los gobernadores José Manuel de la Sota (Córdoba) y Néstor Kirchner (Santa Cruz).
Con 36 años, Capitanich tiene una amplia experiencia en la administración pública. Empezó en la Secretaría de Desarrollo Social con Ramón Palito Ortega, a quien redactó un proyecto de coparticipación ya durante la gestión del tucumano en el Senado. Su más reciente intervención se produjo en el interinato de Ramón Puerta, a continuación de la renuncia de Fernando de la Rúa. Durante 48 horas le cupo reemplazar a Domingo Cavallo en Economía.
Curiosamente, está casado con Sandra Capitanich, una profesional que integró el equipo médico del Instituto del Diagnóstico que se ocupó de rehabilitar a De la Rúa del cuadro de neumotórax. Oriundo de un distrito dominado por el radicalismo (Angel Rozas va por su segundo período consecutivo), es muy conocido extramuros, sobre todo por sus aportes a gobernadores peronistas. Trabajó también en Misiones, Formosa y Mendoza, donde tuvo actuación en el «think tank» de José Octavio Bordón, el Insteco.
• JORGE VANOSSI
Anoche recién sobre las 24, -desde su residencia de Pinamar- Jorge Reynaldo Vanossi aceptó que jurará hoy a las 12 como ministro de Justicia pese a que hasta unas horas antes había negado que se le hubiera formulado ofrecimiento oficial alguno de parte de Eduardo Duhalde. Desde temprano tanto voceros del gobierno como del radicalismo aseguraban el nombramiento del jurista radical como futuro titular de Justicia, y Federico Storani lo lanzaba en un canal de TV por cable. Sin embargo, Vanossi durante unas horas se sumergió en un cerrado silencio sin confirmar o desmentir su nombramiento en ese cargo.
Seguramente en el ánimo de este ex diputado de Línea Nacional -estuvo 9 años en esa cámara- pesaba la decisión que en horas de la tarde tomó la mesa de conducción de la UCR que lideran los gobernadores Angel Rozas (Chaco) y Pablo Verani (Río Negro) y el bonaerense Juan Manuel Casella en Costa Salguero. En ese encuentro al que asistieron -además- Raúl Alfonsín, Jesús Rodríguez, Marcelo Stubrin, Mario Negri y Storani, se decidió apoyar el nombramiento de Vanossi, pero sin que ello signifique un compromiso del partido. «Tanto el ofrecimiento como la posible aceptación corren por cuenta personal», se encargó de señalar Verani para poner distancia con las designaciones en el gabinete.
Fue la misma respuesta que la noche anterior, Carlos Maestro como presidente del bloque de senadores de la UCR le dio a Duhalde cuando lo consultó sobre la conveniencia de designar a Vanossi, a quien lo une una relación de amistad. Hoy, a las 9, cuando Rozas se reúna con el presidente designado, le comunicará esta decisión que Vanossi indirectamente le reprochó a Maestro no haberle informado, como tampoco -según sus palabras- el ofrecimiento de Duhalde. Durante la tarde, Raúl Alconada Sempé -uno de los hombres de Alfonsín que se rumoreó también para el cargo- repitió junto a Rodolfo Terragno -preocupado por conocer el plan económico- que «se trata de un ofrecimiento personal a un jurista de trayectoria».
La virtual designación de Vanossi fue recibida con beneplácito en la Corte, un lugar que conoce en profundidad por haber sido secretario durante la presidencia de Villegas Basabilbaso en el gobierno de Arturo Humberto Illia entre 1962 y 1966. El jurista radical -casado con la camarista comercial Ana Piaggi- escribió unos 15 libros y unos 300 ensayos sobre jurisprudencia; es profesor titular en la UBA y en otras universidades sobre Derecho Constitucional y fue presidente de las federaciones local e internacional de abogados. En la actualidad litiga ante la Corte en casos de importancia, manteniendo una fluida relación con los nueve ministros de la Corte actual, pero fundamentalmente con Augusto Belluscio, también radical.
• RODOLFO GABRIELLI
Por descarte, el mendocino Rodolfo Gabrielli quedó ayer en el Ministerio de Interior, después de que varios postulantes rechazaran el cargo, entre ellos, el senador y ex gobernador entrerriano Jorge Busti, quien parecía número puesto.
Busti, que apoyó de movida a Eduardo Duhalde para quedarse con la herencia de Fernando de la Rúa hasta diciembre de 2003, se negó a ocupar el cargo con la excusa de que prefería seguir representando a su provincia en el Congreso.
Gabrielli asumió la cartera política por 90 días, cuando Adolfo Rodríguez Saá lo convocó, en medio de nombramientos de escaso brillo y hasta polémicos, por caso, el fugaz canciller José María Vernet.
Durante su breve gestión con Rodríguez Saá, Gabrielli fue responsable de los desmanes que derivaron en el virtual copamiento del Congreso, la madrugada del 29 de diciembre, por parte de activistas de izquierda. Antes, militantes ultra habían intentado tomar la Casa de Gobierno, cuando se desvirtuó un «cacerolazo» contra Carlos Grosso y José Luis Manzano.
El cuyano, que fue gobernador de Mendoza entre 1991 y 1995, hizo de escort del puntano en su despedida de la Presidencia, vía satélite desde San Luis, y se sentía virtualmente sin trabajo con Duhalde, de no haber sido por los no que cosechó el presidente designado.
• ANIBAL FERNANDEZ
Hiperquinético y duhaldista de cuna, Aníbal Fernández facturó bien la lealtad que, durante casi dos décadas, juró al flamante presidente Eduardo Duhalde.
Sumó otro crédito: fue buen ladero operativo de Carlos Ruckauf, ocupando el Ministerio de Trabajo, cargo que en los hechos se aproximó a una secretaría general.
Y, en las horas previas a la nominación presidencial de Duhalde, operó sin descanso junto a Eduardo Camaño, uno de sus aliados territoriales (ambos son de Quilmes). Los motivos del premio también deben buscarse allí.
Con 44 años, 1 hijo, y gustos inusuales -es fanático, con el mismo empeño, de Los Redonditos de Ricota y el «Martín Fierro»-, Fernández llega por primera vez a un cargo nacional.
Antes fue intendente de Quilmes, senador provincial, viceministro de Gobierno y secretario -luego ministro- de Trabajo en Buenos Aires.
Su base política la montó en Quilmes. Arrancó a los 25 años como asesor del Concejo Deliberante. Una década más tarde llegaría a jefe comunal.
Su paso por la intendencia es una página difusa. En medio de tironeos en la interna del PJ, abandonó el cargo acusado de irregularidades en el manejo de fondos.
Con el tiempo, la Justicia lo liberó de culpa y cargo. Para borrar las sospechas, recuadró el dictamen judicial absolutorio y lo muestra como un trofeo.
Duró menos de un año como ministro de Trabajo, pero con eso llegó a las ligas mayores. Desde allí chocó y pactó con gremios y piqueteros, pero siempre saludando con un beso en la mejilla.
Hasta hace dos días, era el «dueño» de los planes de empleo bonaerenses: tenía 100 mil cupos mensuales para repartir entre los quejosos.
Hasta entonces, casi siempre había jugado en las sombras: por ejemplo, buena parte de su carrera la hizo como segundo del hoy diputado nacional José María Díaz Bancalari.
Hace tiempo patentó una frase que refleja la guerra eterna del peronismo: «Las tropas responden a los mandos naturales» dice para empezar un diálogo.
• HILDA BEATRIZ DUHALDE
Se dirá que son cosas de mujeres, pero precisamente por eso, el oficio de primera dama merece un aparte en la gestión que se inicia.
La esposa de Eduardo Duhalde, la que lloró ante una multitud cuando Graciela Fernández Meijide la superó en votos para la banca de diputada nacional en el '97, rompería el espejo de su antecesora inmediata, de la anterior y otras cónyuges que dejarán huellas en la enciclopedia nacional.
La cofradía de 20.000 manzaneras que organizó Hilda Chiche de Duhalde para brindar ayuda social en la provincia de Buenos Aires, tarea que ahora encarará para la Nación, marcará una de las diferencias, como la banca de diputada nacional que ocupó, aunque otras características la asemejan.
Chiche supo tener afinidades en el comando de campaña de su esposo, con Jorge Telerman y «Chiche» Aráoz, pero se le endilga llegar a decir «al que no le gusta» que se vaya y repetir «no estoy de acuerdo con Carlos Menem».
De perfiles sólidos y autoritarios con sus maridos, aparecen en esos capítulos de la historia criolla Inés Pertiné -un delarruista a ultranza llegó a culparla de la caída del ex presidente- y también Sonia Cavallo, quien juró un día que a Gustavo Béliz «no le volvería a servir un café en mi casa».
Chiche, se sabe, es también permanente consulta de su marido y aseguró una vez, que «de ser primera dama, a Olivos no entran ni Diego Maradona ni Coppola».
A diferencia de aquellas, ha buscado una tarea que le otorga un perfil aparte del de «mujer del presidente». Tiene, claro, otro espejo en la historia, el de Eva Perón, aunque asegura que le da vergüenza que la comparen con aquella hacedora en esas tareas de asistencia que disputaría -de ser nombrado- con Juan Pablo Cafiero. Curiosamente la afinidad con ese frepasista parte de la comunión con la ayuda a carenciados y buenas relaciones con la Iglesia.
Pero no lograría ni ése, ni otros, arrebatarle el área que ahora le ofrece un ascenso en méritos.
Chiche sería por caso, lo que soñó Inés Pertiné: embajadora oficial en el casamiento de Máxima Zorreguieta, fiesta para la cual, se dice, la esposa de Fernando de la Rúa ya tenía modista, aunque el estilo de la mujer del bonaerense es otro (no usaría lentes oscuros para asistir a misa, por ejemplo). El matrimonio Duhalde, sin embargo, no asistirá. «No podemos», aseguró Chiche ayer.
Enemistada con Carlos Menem, la esposa del Presidente sabe entrometerse en las cuestiones políticas del matrimonio, y como Sonia Cavallo, tiene en su boca el veto o la bendición del entorno.
La primera dama nació en Avellaneda en un hogar peronista, pero hace más de 30 años que vive en Lomas de Zamora, donde ensayó como tal cuando Duhalde ocupó la intendencia y luego la gobernación en la provincia. Es maestra y madre de cinco hijos -Juliana, Analía, María Eva, Agustina y Tomás-. Una de sus hijas es monja, y ayer, ante el pedido de su padre, le dio la bendición antes de asumir como presidente.
Hilda Beatriz Duhalde ocupó desde 1991 hasta 1999 la presidencia honoraria del Consejo Provincial de Familia y la banca de diputada nacional desde 1997 hasta 2001.
• JOSE PAMPURO
José Pampuro, quien se integrará hoy al gobierno, es uno de los hombres de la más absoluta confianza de Eduardo Duhalde. De un círculo de amigos íntimos muy reducido del hoy presidente, incluso a nivel familiar, ha cultivado siempre un perfil público bajo. De esa relación surge la designación de este hombre en la cercanía del Presidente. Médico cirujano, especializado también en oncología, de 52 años, comenzó su militancia en el peronismo en el año '74, como secretario de la Juventud Universitaria de la Facultad de Medicina de la UBA, cuando Duhalde daba sus primeros pasos en política como concejal en Lomas de Zamora, salido de una agrupación interna que lideraba el escribano Hugo Toledo. Iniciada la etapa democrática en 1983, hasta el '87, Pampuro arraiga su militancia en la Tercera Sección Electoral, desempeñándose como secretario de Salud en Lanús, siendo ya entonces intendente Manuel Quindimil. Jefe de Cirugía del hospital Fiorito, logra su primera banca de diputado nacional entre el '87 y el '91. En 1991, junto con Duhalde en su primer mandato como gobernador, éste lo designa como ministro de Salud en la provincia de Buenos Aires. En 1995 Duhalde lo vuelve a designar, esta vez al frente de la Casa de la Provincia de Buenos Aires, en su sede de la avenida Callao, a metros del Congreso, desde donde podía operar para su amigo con diputados y senadores. Se le atribuye en esta etapa haber contribuido a la creación del partido Acción por la República, cuando Duhalde y Domingo Cavallo coincidían en su enfrentamiento con Alfredo Yabrán. De allí que se considere el mejor contacto que tiene Duhalde con el ex ministro de Economía. El 14 de octubre del '99, en los últimos comicios, Pampuro fue electo otra vez diputado nacional, con mandato hasta 2003. Ahora ingresa al edificio de Rivadavia y 25 de Mayo, calle por medio de la Casa Rosada, donde residirá hasta diciembre de 2003 su amigo, el Presidente.




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