Pichetto insistió en que puede quedar afectado el sistema

Política

El rionegrino jefe del bloque del PJ Miguel Pichetto cerró, pasadas las 3.10 de hoy, el turno de los discursos para advertir que «en este debate está en juego la estabilidad institucional. Quiero llamar a los senadores que tienen historia en el peronismo nacional, que han sido gobernadores, que saben que se debe acompañamiento a quien ejerce el poder. El supuesto esquema de calidad institucional no siempre se respeta. Pero en una provincia nunca se permitirían ir contra una presidenta que ganó con ellos hace seis meses, que los llevó en su boleta, que se peleaban para sacarse la foto con ella».

Defendió las realizaciones del gobierno y se preguntó: «¿Dónde quedó la Concertación a la que llamó el entonces presidente a otros partidos? ¿Qué ha pasado con estos gobernadores? ¡Qué está pasando en la Argentina! ¿Estamos ante una crisis terminal?». Cargó con esto contra los radicales de su provincia, Río Negro, que lo desplazaron de las listas del kirchnerismo para ir a la última elección junto a la actual presidente.

Cuando Cobos, exactamente a las 3, se sentó en su banca, pareció perder la calma.

Habló de «impuestos de aduanas», admitiendo esa denominación para las retenciones, como se ha esforzado la oposición. Justificó la constitucionalidad de que esos impuestos no se coparticipen. Mirándolo a Cobos, exclamó: «Es inconcebible que la vicepresidente Teresa de la Vega vote contra el gobierno al que pertenece. Salvo que quieran empezar a liquidar al gobierno, que quieran herirlo de muerte. No quiero venir a agitar fantasmas, no quiero venir a hablar de golpismo, pero en la Argentina hay escenarios altamente complejos y la oposición lo sabe. Saben lo que significa que esta noche el gobierno no salga fortificado. Y lo saben bien los senadores que han ejercido el poder en sus provincias. Habrán herido al gobierno a seis meses de asumir».

A las 2.30, el radical jujeño Gerardo Morales anunció que como miembro informante iba a usar sólo cinco de los 30 minutos a que tenía derecho. Presidía el peronista disidente Juan Carlos Romero y Morales le reclamó, con una sonrisa irónica: «Le pido al señor presidente que empiece a llamar a los senadores para votar... Y que lo vaya llamando también al presidente de la cámara, que creo que seguramente lo vamos a necesitar». Hizo una arenga en nombre de la oposición que festejaban, según la pantalla partida de los canales de cable, los dirigentes del campo que seguían la sesión desde una carpa en los bosques de Palermo. «A la Presidente, que le gusta hablar de letras de moldes, le digo que espero que cada senador vote según sus convicciones».

Lo siguió en el uso de la palabra el oficialista Fabián Ríos, correntino que preside la Comisión de Presupuesto y Hacienda, quien puso el acento en la necesidad de una política monetaria que regule el ingreso de los dólares de la exportación al mercado. De esa manera, el gobierno genera reservas e impide, afirmó, que el dólar no tenga un valor de dos pesos.

Ernesto Sanz, jefe de la bancada radical, insistió en llamar a la votación y sinceró un resultado que todos conocían: «Las dos mitades de este Senado ya han decido el voto sobre el proyecto del oficialismo».

Dejá tu comentario