Pide la Iglesia "más diálogo"

Política

El Episcopado de Jorge Bergoglio volvió ayer a pedir más diálogo al gobierno de Cristina de Kirchner. Ante la radicalización de la protesta del campo, ahora custodiada por la Gendarmería nacional, los obispos advirtieron sobre los riesgos de la «fragmentación» de la sociedad.

La exhortación de la Iglesia Católica llegó horas antes del discurso de Cristina de Kirchner que, lejos de calmar los ánimos, generó el rechazo generalizado de los productores rurales y un brote incontenible de cacerolazos y protestas en la Capital Federal y en el interior del país.

La Iglesia Católica posee un olfato especial para pronosticar las crisis sociales ya que luego del estallido económico, político y social de diciembre de 2001 debió conformar una «mesa de diálogo» que colaboró con el gobierno de Eduardo-Duhalde para contener las protestas callejeras.

Ante el conflicto suscitado en el sector agropecuario, la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina exhortó ayer al diálogo, al que consideró el «gran instrumento de construcción y consolidación de la democracia».

  • Prioridad

    En una declaración hecha pública por la tarde, los obispos expresaron que sólo «así podremos superar la excesiva fragmentación que debilita a nuestra sociedad». La comisión eclesiástica dijo que la importancia del diálogo «obliga a priorizarlo en todos los órdenes de nuestra convivencia. Así podremos superar la excesiva fragmentación que debilita a nuestra sociedad y nos dispondremos a encontrar los consensos necesarios que nos ayuden a reafirmar nuestra identidad y crecer en la amistad social», señaló la Iglesia. La luna de miel entre Bergoglio y Cristina de Kirchner duró poco. La Presidente recibió a la cúpula del Episcopado diez días después de haber sumido el poder pero la tregua con el Episcopado se esfumó cuando el Vaticano rechazó el placet de embajador ante la Santa Sede del divorciado Alberto Iribarne. Desde entonces la Casa Rosada habilitó en el Congreso el tratamiento de leyes de contenido anticlerical como la regulación de los casos de aborto no punible y la despenalización del consumo de drogas para uso personal.

    En su misa de Pascuas del sábado pasado, Bergoglio ya había ensayado una embestida contra la ex primera dama al advertir que «diariamente respiramos desencuentros».
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