9 de mayo 2001 - 00:00

Piden caducidad de diputados porteños

Compenetrados en internas y alianzas propias y ajenas, los dispersos legisladores porteños recibirán hoy un pedido para que abandonen en masa sus bancas en diciembre. Será a través de una presentación judicial que promete el radical Carlos Louzán, del grupo interno radical Participación, que hegemoniza Fernando de la Rúa.

No lo hará, dice, como un reto al desempeño, sino por lo que considera la inconstitucionalidad de la ley que acortó el mandato de los actuales diputados porteños, pero no consideró que deben renovarse por mitades antes de terminar el período legislativo, en este caso, que comenzó el 7 de agosto y terminará en diciembre de 2003, si la Justicia no da la razón a la nueva petición.

El lunes a la noche el radicalismo porteño puso fecha para la interna en la que deberá decidir candidatos a senadores y diputados nacionales para el 14 de octubre, como delegados partidarios. Las urnas estarán dispuestas para el 12 de agosto próximo, de acuerdo a la decisión que se tomó en el plenario condimentada con varios ingredientes en la pelea doméstica que mantiene la UCR de la Capital.

Hubo antes del plenario algunas reuniones previas, rutina que termina abreviando las discusiones posteriores extendidas con rigor hasta la medianoche. Una fue en las oficinas de Callao y Corrientes, búnker de Enrique Nosiglia, quien juntó a los suyos para sentenciar que no era momento para discutir si Cavallo sí o Cavallo no en las boletas electorales de la Alianza. La otra, del grupo Participación (delarruismo) donde Louzán anunció que hoy presentará el recurso ante la Justicia para que el 10 de diciembre cese el mandato de todos los legisladores porteños (o al menos de 30 de ellos que conforman la mitad constitucional).

La anterior Legislatura porteña, la que tuvo como vicepresidente primero a Aníbal Ibarra, y sentó en sus bancas a Alberto Flamarique, Eugenio Zaffaroni y Facundo Suárez Lastra entre otros, sancionó una ley, la 124 que acortó el mandato de los actuales legisladores de la Ciudad a 3 años y 4 meses en lugar de 4 años, para hacer coincidir las elecciones de la Capital con las nacionales a partir de 2003. Hasta allí, todo, con permiso constitucional, que al parecer ahora podrían refutarse.

Los legisladores -que ocuparon sus cargos desde diciembre de 1997 hasta agosto de 2000 (también por menos de 4 años)- tuvieron el privilegio de ser reelectos y de permanecer así durante más de 6 años en el recinto, premio que recibió más de una docena de los actuales ediles.

La Constitución de la Ciudad, habla en cambio de la renovación por mitades de las bancas a partir de la segunda Legislatura que es la de este momento.

Inconstitucionalidad

Con esos argumentos el radical Louzán presentará esta semana ante la Justicia la inconstitucionalidad de la norma en cuestión.

Similar argumento había planteado anteriormente el peronista
Hernán Corach, hijo del ex ministro de Interior, y hoy uno de los adherentes al ruckaufismo porteño.

La tertulia radical tuvo, además de ese anuncio, otras diversiones. Para empezar, un sector rebelde fracasó en su intento de llevar al plenario la discusión entre quiénes están de acuerdo con compartir boletas con el cavallismo y los que se oponen a esa idea, con la inquietud de fondo de tener que reformular todos los calendarios,
si la Justicia fallara para que se renueven este año 30 legisladores porteños.

Otro sector festejará el cumpleaños de
José María García Arecha la semana próxima, con velitas de lanzamiento de la candidatura a la reelección del senador, por ahora el único autopostulado públicamente.

Para animar la velada, que condujo
Silverio Fernández Gaido, titular de la UCR Capital, se desempolvó la demora en la sanción de la ley de comunas en la Legislatura porteña, una norma para dividir la Ciudad en zonas que debería votarse este año de acuerdo a la Constitución local, pero que rechaza el Frepaso y los sectores radicales más ibarristas. Estos lo conforman terragnistas, acólitos de Jesús Rodríguez y algunos nosiglistas, grupo que adhiere además a la idea de quebrar la tradición radical de los últimos años de armar las boletas electorales sin interna.

Esa porción de radicales, que entre otros pilotean el terragnista
Cristian Caram, el nosiglista Daniel Bravo y el jesusista Tom Constanzo -los tres son legisladores de la Capital-no tiene candidato definido, pero se decidirían por Rodolfo Terragno. Tampoco el sector mayoritario de la UCR Capital, el delarruismo, desde donde se promociona la reelección de García Arecha para la Cámara alta. Ayer el senador cumplió años pero tendrá festejo recién la semana próxima en la Fundación Julián Sancerni Giménez, casa que perteneció a ese ex concejal recordado por el radicalismo porteño, entre otros honores por haber colaborado en la construcción del Comité Capital de la calle Tucumán 1660, que algunos llaman La Casa de las Luces.

La organización del agasajo correrá por cuenta de
Humberto Bonanata, quien pilotea la Fundación y amigos y adherentes a la candidatura de García Arecha para quien piensan regalar una lista de firmas de punteros que avalen su postulación, a riesgo de que tal documento termine disgustando a Fernando de la Rúa, que creerá que le apresuran la elección de un favorito.

En ese sentido está complicada la UCR, a tal punto que algunos creen que
Cecilia Felgueras -aún rechazada por un sector que no la considera «militante»- podría tener chances en la ronda electoral.

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