Fernando de la Rúa sintió ayer en carne propia la presión de los desbordados, cuando al salir de la sede de Cáritas -a pocos metros de su oficina-fue apedreado y llovieron los huevazos sobre el auto que lo conducía, lo mismo que sobre el de la custodia que lo acompañaba. Eran poco más de las 12.30 y el Presidente se retiraba del encuentro realizado en Balcarce al 200, donde se reunió con gobernadores, dirigentes de la oposición e industriales. Al salir fue virtual-mente asaltado por una nube de periodistas.
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Había cierto grado de exacerbación por las imágenes e información que llegaba de saqueos en provincias, la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, y la minimización que se hacía de ello desde el gobierno. Chrystian Colombo, un rato antes les había contestado que se informaría antes de darles una respuesta. El propio De la Rúa, en un saludo por las fiestas en la Casa de Gobierno al mediodía, había restado gravedad a lo que ocurría, definiéndolo como «hechos aislados».
Por ello fue que el periodismo que aguardaba en la calle trató de obtener alguna respuesta del Presidente. Fue cuando estatales que se habían reunido en la puerta de Balcarce 236 -sede de Cáritas-, comenzaron a arrojar huevos y piedras contra el auto que trasladaba al Presidente y contra el vehículo en el que se movilizaban sus custodias. De la Rúa ni los miró.
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