6 de noviembre 2006 - 00:00

Piña ahora pide moderación a opositores

El obispo emérito de Puerto Iguazú, Joaquín Piña, reclamó a los dirigentes de la oposición que «dejen de lado sus ambiciones y mezquindades» para encarar aun proyecto común en la búsqueda de un «robustecimiento» de la democracia argentina.

A través de una carta abierta, Piña instó a los dirigentes de la oposición a superar sus diferencias para alcanzar «un clima de diálogo tranquilo, sereno y maduro», luego de su triunfo ante el intento del gobernador misionero, Carlos Rovira, de instaurar la reelección indefinida en la provincia.

«El gobernador de Misiones consiguió lo que nadie logró: unir a todos los misioneros en un frente común. Yo entiendo que esto no es fácil. En adelante, debemos sobreponernos a los intereses particulares», sostuvo el religioso.

En este sentido, agregó que «mientras la oposición no deje de lado las ambiciones personales, un proyecto de dignidad no es posible».

A una semana de haber derrotado a la lista del gobernador Rovira en las elecciones para convencionalesconstituyentes en la provincia, Piña exhortó a los dirigentes opuestos a Néstor Kirchner a «juntarse» y, a través del «ejercicio democrático», exponer «maduramente» sus «puntos de vista».

«Sabemos que somos distintos, pero somos capaces de llegar a un mismo objetivo, terminando con las mezquindades. Que ustedes, la oposición, sean muchos, no es negativo. Lo malo será que no sean capaces de dialogar», cuestionó.

Bajo la idea de que «otra Misiones, otra Argentina es posible», Piña sostuvo que el triunfo en su provincia fue un «importante paso adelante» en la «maduración» de la conciencia cívica del pueblo argentino, aunque aclaró que «todavía falta muchísimo» para alcanzar ese objetivo.

«Hay que terminar de una vez por todas con estos métodos. Si no, caemos en lo mismo que estamos criticando. Algo se logró, pero debemos profundizarlo», sostuvo el obispo emérito.

Al respecto, Piña pidió a la oposición «no caer de nuevo en la tentación y metodología de esa vieja política», puesto que -según dijo- «el gobierno habla demasiado de la nueva política pero, por lo menos en Misiones, ellos eran la vieja política».

«La gente respira un poco más de aire, de libertad. Nos sacamos el miedo, nos sacamos ese apriete que nos tenía a todos encogidos. Se puede decir que finalizó un período que algunos llaman la `vieja política', este estilo de gobiernos feudales que se creen dueños de todo», sostuvo.

Según explicó Piña, su «intervención» en la esfera de la política «fue producto de una emergencia», pero alertó que los argentinos no pueden «vivir siempre en la emergencia», y que un líder que logre «aglutinar a toda la sociedad y a toda la oposición en la búsqueda del bien común no necesariamente tiene que estar en la Iglesia».

«En la sociedad civil hay personas con capacidades y honestidades suficientes. Hay que buscarlas con ganas y con una convicción cierta», propuso.

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