Los «pingüinos auténticos» quieren asegurarse el control total de Ezeiza y de los vuelos internacionales. Al jefe de la Aduana, Ricardo Echegaray, no le bastó con la disolución de la Policía Aeronáutica (PAN). Ahora piensa disputar el terreno con el interventor de la nueva Policía de Seguridad Aeroportuaria, Marcelo Saín.
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Para lograr su cometido hará desembarcar en la Capital a un incondicional suyo: Omar Albornoz. Se trata de un viejo compañero de militancia de Echegaray de los pagos patagónicos, que supo ser jefe de Resguardo en la Aduana de Comodoro Rivadavia. Actualmente tiene una banca como diputado provincial por Chubut porque murió su titular.
Todavía se desconoce cuál será la función de Albornoz. Ya se lo menciona como interventor de la Aduana en Ezeiza, aunque también existen versiones de que podría ser el jefe de Drogas Peligrosas. Echegaray quiere a Albornoz para deshacerse del licenciado Javier Zabal Jauregui, un hombremuy estricto y profesional, que llegó al aeropuerto después del escándalo con las valijas.
• Dictámenes
Este Zabal Jauregui fue director de Técnica aduanera que, entre otras cosas, tenía a su cargo el departamento jurídico, un área donde se realizan los dictámenes sobre derecho de importación y exportación que se debe pagar.
Ya se sabía que Echegaray intentaría avanzar en Ezeiza. Cuando se habló de disolver la PAN y crear otra fuerza, el aduanero le dijo al resto del gabinete «pónganle el nombre que quieran pero la manejo yo». Eso no ocurrió.
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