La oposición al jefe de la CGT, Rodolfo Daer, apoyada en esta ocasión por los piqueteros de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) de Juan Carlos Alderete, le reclamaron al ministro de Trabajo por una asamblea «trucha» que, a juicio de ellos, tiende a perpetuarlo en el poder sindical de su gremio. Algo que Daer niega, y otros allegados al jefe sindical adjudican como propósito del gobierno para complicarlo.
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El ministro Carlos Tomada se comprometió ayer a «estudiar profundamente» las reformas al Estatuto de los Trabajadores de la Alimentación realizadas en un congreso encabezado por el titular de la CGT oficial, al recibir a dirigentes opositores. Tomada se reunió con dirigentes gremiales del Sindicato de la Alimentación, que concurrieron ominosamente acompañados por referentes piqueteros de la CCC -¿votan en esta interna gremial?-, a una audiencia donde estuvo también el jefe de Gabinete de la cartera laboral, Norberto Ciaravino.
El secretario adjunto del gremio de la alimentación, Fernando Giménez -opositor desde siempre a Daer-; el piquetero y ex socio de Luis D'Elía en los cortes de la Ruta 3 en La Matanza en tiempos de Fernando de la Rúa-, coordinador nacional de la CCC, Juan Carlos Alderete; y un grupo de delegados de fábricas, encabezados por Ramón Bogado, de Terrabusi, plantearon las objeciones a Daer. «Fue un encuentro realmente muy bueno. El ministro Tomada se comprometió a estudiar profundamente la reforma del estatuto que está planteando Daer en un congreso gremial totalmente ilegal», dijo Giménez.
Para Daer y quienes lo acompañan en la gestión, en cambio, se trata de cambios «que no pueden apartarse de las leyes y normas vigentes». Señalaron que «no se pueden cambiar estatutos en forma que vayan contra lo que establece la ley». Uno de los aspectos es reacomodar la presencia de la mujer en las comisiones, cuando las normas en vigencia establecen el cupo de 30 por ciento.
• Interrogante
No faltó ayer quien imaginara que la movida es apoyada desde el gobierno, con el propósito de ablandar a quien es cabeza de los «gordos» de la CGT oficial y, eventualmente, reemplazarlo por alguien adicto. ¿Y la presencia de los piqueteros semioficiales a qué responde?, fue el interrogante de más de uno. «Van por el poder», fue la respuesta de un amigo de Daer. «La calle se les va poniendo pesada y buscan ahora meterse en entes orgánicos que los contengan», agregó.
Tomada, por su parte, «dijo que es tan importante una reforma de un estatuto que no se puede en forma tan liviana aprobar o desaprobar. Es un tema a estudiar muy profundamente», agregó el opositor Giménez, convertido en traductor. Por su parte, el dirigente sindical de la empresa Terrabusi, Ramón Bogado, dijo que Tomada «tiene en sus manos la resolución del conflicto y el compromiso del ministro es que, en base a nuestra movilización, no va a firmar nada avalando ese congreso trucho de Daer».
«Ese congreso no ha existido, no ha habido veedor del ministerio de Trabajo y fue armado con papeles falsos para aprobar la perpetuación de Rodolfo Daer en el Sindicato de la Alimentación, defendiendo a los empresarios y destinando a los trabajadores al hambre con convenios basura», criticó Bogado usando argumentos de barricada.
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