PJ: apuran kirchneristas el lanzamiento de rama interna
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La noche del miércoles, en un salón del Congreso, este grupo -sin Salvinijunto a otros 15 diputados, agotaron un rato largo debatiendo las características del mitin y discutiendo sobre la lista de invitados.
Un detalle: uno de los presentes sugirió convocar a Alberto Balestrini, pero hubo voces quejosas planteando que el matancero, con la capacidad de convocatoria que ostenta en su municipio, les «coparía» el acto. Quedó agendado para otra charla.
Hay, en la gestación de la Corriente -que se presentó, con poca pompa, en Capital en el 2000 cuando Kirchner, en las encuestas figuraba en el ítem «otros»- un razonamiento simple. ¿Por qué en vez de buscar apoyo con transversales y todo eso no miramos al peronismo?
La consigna se repite como un latiguillo y, sin plantear disidencias fuertes con los demás batallones que juran su lealtad al santacruceño, es una observación cáustica sobre el surgimiento de los Michelangelo de Carlos Kunkel y la Confluencia de Marcelo Fuentes.
• Máquina electoral
En definitiva, dicen, el peronismo es la máquina que permite ganar elecciones. Por qué, entonces, resignar la pelea por el partido o, al menos, su inclusión dentro del PJ lo que no implica «digerir» todo y a todos los que abarca el peronismo oficial.
Salvini, que tiene un mapeo minucioso de la dirigencia del país de tanto recorrer las provincias buscando apoyos para el Kirchner marginal de 2000-2001, es el delegado de esa tribu en Casa Rosada, escoltado por Ilarregui, un bonaerense que hace 5 años se acercó al sureño.
Sobre ambos caerá la previsible inquina de los gobernadores. Los caudillos del PJ gruñirán ante la aparición de una rama peronista con el sello K porque, en muchos casos, la «franquicia» provincial se entregará a diputados enfrentados o, al menos, no «delegados» de los jefes locales.
Por caso, hubo y hay ruido entre Daza y Eduardo Fellner en Jujuy o, con menores decibeles, entre Irrazábal y Carlos Rovira en Misiones. El cronómetro queda activado para calcular cuánto tardarán los gobernadores en vocear su disgusto al oído del Presidente.
Algo puede escuchar en los próximos días Juan Carlos «Chueco» Mazzón, operador todoterreno del peronismo que teje los entendimientos del PJ oficial con Kirchner y es el nexo más aceitado que tienen muchos gobernadores justicialistas con la Casa de Gobierno.




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