13 de febrero 2004 - 00:00

PJ: apuran kirchneristas el lanzamiento de rama interna

Sin descanso, el doctor K -Néstor Kirchner-cultiva en su laboratorio todo tipo de alquimias políticas: improvisa fórmulas, ensaya variantes, combina elementos. De ese proceso surgió su último artificio: conformar un espacio kirchnerista puro por dentro del peronismo.

El 27 de febrero, en el teatro ND Ateneo -casi un templo para el patagónico: allí presentó su dupla con Daniel Scioli y estrenó el apoyo del duhaldismo-se lanzará la Corriente Peronista Federal (COPEFE), rama con la que Kirchner pretende colectar fieles en el PJ. El propietario de esta sala es el secretario de Medios de la Nación, Enrique «Pepe» Albistur.

Un puñado de funcionarios, además de dirigentes de todo rango y origen, se montarán al escenario esa tarde que, sin embargo, ofrecerá como atractivo central la presencia de un elenco de diputados nacionales peronistas que, en acto público, jurarán sobre la biblia kirchnerista.

Se le atribuye a Eduardo Arnold, vice de la Cámara baja, computar para la Casa Rosada, como antagonismo al bloque duhaldista, 48 voluntades de todo el país. Pero en el Ateneo los cálculos son menos pretenciosos o más realistas: anotan unos 20 legisladores.

• Safari


Como activó el Grupo Michelangelo (GM) y la Confluencia Argentina (CA), ahora el sureño alienta una excursión -que podría convertirse en un safari-puertas adentro del peronismo y delegó la operatorio en manos de José «Pepe» Salvioli y Luis «Vasco» Ilarregui.

En el paño legislativo, las gestiones las canalizan el rionegrino Osvaldo «Zeta» Nemirovsci y el misionero Manuel «Juanchi» Irrazábal, pero el círculo se extiende también a Alfredo «Fredy» Fernández ( Mendoza), Rubén Daza (Jujuy) y Daniel Gallo (Tierra del Fuego), entre otros.

La noche del miércoles, en un salón del Congreso, este grupo -sin Salvinijunto a otros 15 diputados, agotaron un rato largo debatiendo las características del mitin y discutiendo sobre la lista de invitados.

Un detalle: uno de los presentes sugirió convocar a
Alberto Balestrini, pero hubo voces quejosas planteando que el matancero, con la capacidad de convocatoria que ostenta en su municipio, les «coparía» el acto. Quedó agendado para otra charla.

Hay, en la gestación de la Corriente -que se presentó, con poca pompa, en Capital en el 2000 cuando Kirchner, en las encuestas figuraba en el ítem «otros»- un razonamiento simple.
¿Por qué en vez de buscar apoyo con transversales y todo eso no miramos al peronismo?

La consigna se repite como un latiguillo y, sin plantear disidencias fuertes con los demás batallones que juran su lealtad al santacruceño, es una observación cáustica sobre el surgimiento de los Michelangelo de Carlos Kunkel y la Confluencia de Marcelo Fuentes.

• Máquina electoral


En definitiva, dicen, el peronismo es la máquina que permite ganar elecciones. Por qué, entonces, resignar la pelea por el partido o, al menos, su inclusión dentro del PJ lo que no implica «digerir» todo y a todos los que abarca el peronismo oficial.

Salvini, que tiene un mapeo minucioso de la dirigencia del país de tanto recorrer las provincias buscando apoyos para el Kirchner marginal de 2000-2001, es el delegado de esa tribu en Casa Rosada, escoltado por Ilarregui, un bonaerense que hace 5 años se acercó al sureño.

Sobre ambos caerá la previsible inquina de los gobernadores. Los caudillos del PJ gruñirán ante la aparición de una rama peronista con el sello K porque, en muchos casos,
la «franquicia» provincial se entregará a diputados enfrentados o, al menos, no «delegados» de los jefes locales.

Por caso, hubo y hay ruido entre Daza y
Eduardo Fellner en Jujuy o, con menores decibeles, entre Irrazábal y Carlos Rovira en Misiones. El cronómetro queda activado para calcular cuánto tardarán los gobernadores en vocear su disgusto al oído del Presidente.

Algo puede escuchar en los próximos días
Juan Carlos «Chueco» Mazzón, operador todoterreno del peronismo que teje los entendimientos del PJ oficial con Kirchner y es el nexo más aceitado que tienen muchos gobernadores justicialistas con la Casa de Gobierno.

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