El peronismo de todo el país reflotó su rol de control sobre Eduardo Duhalde, algo que mostró ya en abril con el "Documento de los 14 puntos". Ahora los gobernadores del PJ le reclaman que antes de abandonar el gobierno se dedique a resolver tres cuestiones o deberes, que un sucesor necesita tener solucionados: 1) el "corralito", 2) la reforma del sistema bancario y 3) el orden público, es decir las consecuencias del activismo piquetero que corta rutas y produce agresiones sobre empresas, bancos y edificios públicos. Ayer, el Presidente recibió a hombres como Rubén Marín y Ramón Puerta, y se comunicó con varios gobernadores. En lo político todos le pidieron que se aparte de la puja por la candidatura presidencial, que no intente tener un "delfín" o candidato propio. En respuesta, el Presidente los intimó a que se forme la comisión de acción política dentro del PJ para establecer las reglas del juego.
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En vez de verlo manipulando la interna del PJ en busca de un sucesor-heredero, los principales dirigentes partidarios esperan que, antes de marcharse del poder Duhalde deje resueltos -o encaminados hacia la solución-tres problemas centrales: el del «corralito» financiero, el de la reestructuración del sistema financiero y el del orden público, afectado por la modalidad «piquetera». Es lo que le plantearon en la reunión de Santa Rosa los gobernadores y lo que le volverán a sugerir la próxima vez que lo visiten los mandatarios del interior (este tipo de reuniones será cada vez más espaciada en la medida en que se acerquen las elecciones).
La lógica que se instala en el PJ a partir de la renuncia de Reutemann, inspirada sobre todo en su fobia a convertirse en candidato de Duhalde, esmerila notoriamente el poder del gobierno: cualquier postulante que se lance a partir de ahora lo hará si no contra, por lo menos con indiferencia frente al oficialismo, lo que termina debilitando más a un gobierno de por sí ya enflaquecido.
Ayer el mandatario buscaba reponerse del golpe de la renuncia del santafesino, que inclusive tuvo alguna anécdota inconveniente: reunido con Otto Reich, Duhalde le anticipó al enviado de George W. Bush que «Reutemann será el candidato del PJ y tal vez el próximo presidente». Carlos Ruckauf empalideció cuando a la reunión ingresó un papelito con las primeras declaraciones en contrario del ex corredor de F-1.
Más allá de estos consejos al Presidente y de las aspiraciones de la dirigencia peronista, el duhaldismo siguió buscando ayer a un candidato que llene el hueco que dejó Reutemann. Es decir, un peronista que le permita al gobierno derrotar a Menem, impedir su llegada al poder. Duhalde buscó ayer contacto con De la Sota, habló con Solá, se reunió con Puerta y trató de ubicar en vano a Mauricio Macri en Rio de Janeiro, donde el presidente de Boca realizó ayer otro tramo de su gira brasileña. Sin embargo la mayoría de los contactos que se produjeron en el PJ fueron horizontales: pocos quisieron hablar con Duhalde y menos sellar un compromiso con él. Consciente de ese aislamiento, que podría hacerse más agudo con el paso del tiempo, el caudillo de Lomas de Zamora reclamó, sobre todo ante Marín, que se forme cuanto antes la comisión de Acción Política que se viene pergeñando para que el peronismo dirima su interna dentro de reglas que contengan a todos, es decir, que no produzcan secesiones. Marín es una figura decisiva del partido, donde ejerce la vicepresidencia. El pampeano concedió que la idea debe reflotarse. Para Duhalde el problema es vital: teme que, por el desgranamiento de candidaturas como la de Néstor Kirchner o Adolfo Rodríguez Saá, la carrera de Menem se vea facilitada dentro de la interna (supone que los votos de esos candidatos serán contrarios al ex presidente).
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