¿Por qué se exagerará tanto en los comentarios políticos dominicales?
-
Adorni se prepara para una sesión áspera en Diputados para dar su informe de gestión
-
El Gobierno acelera a 2027 con el riesgo de que se corra el eje de la grieta: de "anti K" a "anti Milei"
Michelle Bachelet y Tabaré Vázquez
«La Nación».
Cae la columna en contradicciones como decir que Kirchner tiene buena relación con Lula da Silva -es cierto- y seguidamente afirmar que el venezolano Hugo Chávez «es la relación de Kirchner en la región». ¿Uno más uno no suman por lo menos dos? Hay que cuidarse un poco de analizar las críticas huecas de este columnista en «La Nación» porque podría terminar siendo este diario Ambito Financiero el «idiota-útil» que, en el método dialéctico descripto, termina propalando las bondades del kirchnerismo por las exageraciones evidentes de sus «críticos» aparentemente imparciales. Nadie en periodismo puede ignorar que el crítico pertinaz, que nunca reconoce nada bueno al criticado, termina, evidentemente, jugando a favor de éste, o sea Kirchner en este caso.
VAN DER KOOY, EDUARDO.
«Clarín».
Felizmente este columnista, aunque tantas veces haya sido criticado en esta sección, volvió a su columna dominical principal el domingo en el monopolio «Clarín». Retornaron al sábado -día en que menos diarios se leen- al inefable Oscar Cardozo y sus fobias hasta por momentos cómicas contra los norteamericanos a los que poco faltó para adjudicarles culpas también en los tsunami que devastaron dos veces a países de Asia o contra los israelíes y que adora a Fidel Castro pese a los periodistas presos por expresar ideas.
Van der Kooy desarrolla bien, aunque un poco tarde, la lógica de varios aspectos sobre las papeleras contaminantes de Uruguay. Por ejemplo, reconoce que el vecino país siempre y el gobierno argentino al comienzo ignoraron a los asambleístas de Gualeguaychú que serán los afectados en su salud cuando las papeleras entren a funcionar. Luego incursiona bien algo que en Ambito Financiero se dijo desde el primer momento del fallo de La Haya: no suspendió la construcción de las papeleras con lo cual le dio un triunfo al presidente uruguayo Tabaré Vázquez (sobre todo contra los tradicionales partidos internos que siempre gobernaron en Uruguay hasta el año pasado) pero le endilgó una pesada carga que empalidece ese llamado «triunfo»: le adjudicó la total responsabilidad al gobierno uruguayo de ordenar que siga la construcción de las papeleras ENCE y Botnia, pero también la responsabilidad futura total -y no de las empresas- si la producción contamina, como sin duda lo hará por la proximidad de tantos núcleos poblacionales (pobladores de Fray Bentos a 12 kilómetros y de Gualeguaychú a 30). «No sólo podría determinar la contaminación la paralización y hasta el desmantelamiento de las pasteras (porque harán pasta de celulosa) sino porque sería el Estado uruguayo antes que las empresas el que debería responder en valores económicos y políticos por aquel perjuicio. Algo parecido a una debacle.»
Este aggiornamento (o el retorno al poder del monopolio de Héctor Magnetto tras 10 meses de tratamiento anticáncer en EE.UU.) sobre el problema del columnista de «Clarín» (en el pasado llegó a pedir hasta que la SIDE investigara a los asambleístas que protestaban en Gualeguaychú) contrasta con Morales Solá quien ayer -totalmente pro extranjeros- escribió en «La Nación» que « Tabaré Vázquez le abrió una puerta a Kirchner, en Córdoba (cumbre de presidentes) para que se fuera de la derrota en La Haya». La realidad es la inversa: el mandatario argentino no quiere un diaálogo el cual Uruguay podría invocar en el futuro (como Michelle Bachelet con sólo hablar de gas con el ministro Julio De Vido) que la
Argentina, aunque no quede nada escrito, convalidó verbalmente la construcción de las empresas contaminantes. Uruguay y Tabaré Vázquez quieren y necesitan ahora el diálogo que antes negaban por la pesada carga de responsabilidad futura que les impuso la Corte de La Haya tras el aparente triunfo de no parar las obras. Van der Kooy adelanta que el tribunal del Mercosur podría darle otro «triunfo» a Uruguay diciéndole que la Argentina -como es lógico- hizo mal en no estigmatizar -si no fuera actuar con la fuerza- frente a los cortes de ruta en Gualeguaychú hacia Uruguay. Pero no dejará de mencionarse posiblemente que eran, aunque hayan sido ilegales, para proteger su salud futura frente a la contaminación, o sea de nuevo «pan para hoy, responsabilidad para mañana» para el vecino país. Y en temas de salud poblacional no hay aquello de «en el futuro todo se olvidará y no pasará nada».
GRONDONA, MARIANO.
«La Nación».
En su ensayo de ayer, Grondona se concentra en la defensa que hizo la Cancillería de los cortes de puentes internacionales que realizaron los ambientalistas de Entre Ríos para oponerse a la instalación de papeleras en el río Uruguay. El caso se discute en el seno del Mercosur, donde Uruguay hizo sentir su queja.
Grondona apela a los principales teóricos del liberalismo (Locke, Montesquieu, Stuart Mill) para desmontar la identificación, propuesta por los abogados del Palacio San Martín, entre libertad de expresión y acción directa. La libertad de expresión tiene que ver con la divulgación de las ideas, no con las acciones corporales, sostiene el columnista. Por lo tanto, incluir en el principio de la libertad de expresión, consagrado por la Constitución, los cortes de ruta, significaría convalidar toda la acción de los piqueteros en una garantía superior de la Carta Magna.
Grondona propuso ayer otra estrategia que podría haber adoptado la Cancillería. No avalar los cortes como la expresión de un derecho sino justificar que no se los reprimió en homenaje a la prudencia. Es decir, el gobierno debería haber defendido la idea de tolerancia, que no supone aprobación pero sí cautela en la prevención de males mayores.




Dejá tu comentario