Memoriosos o activos, algunos menemistas vaciaron archivos para encontrar definiciones de Ricardo López Murphy, en el pasado, que sirvieran para la actual campaña del ballottage. Y en esa búsqueda, por ejemplo, encontraron unas declaraciones del 8 de noviembre de 1999 que parecen definir el pensamiento del jefe de Recrear, quien ha dejado en libertad a sus votantes pero él ha prometido sufragar el próximo 18 de mayo y «en positivo». Al desempolvar estas frases de López Murphy, los menemistas sostienen que «el voto positivo» del economista va para Menem. Observemos algunos de esos conceptos poco antes de que asumiera en la administración De la Rúa y cuando la Alianza todavía organizaba campañas contra Carlos Menem:
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• «Creo que debe hacerse un análisis razonable de lo que ha sido la gestión del presidente Menem. Ha habido, sin duda, un proceso de estabilización y modernización del país. Me parece que sólo un necio negaría que la Argentina ha cambiado mucho en la década del '90 y, en mi opinión, cambió para bien, para modernizarse, para integrarse al mundo, para terminar con los conflictos externos que teníamos, para incorporar masivamente la inversión de todo el mundo.»
• «Si en ese período no nos hubiéramos sacado las pérdidas de las empresas del Estado, hace rato que hubiéramos estallado. ¿Es que no recuerdan la situación del país en 1989? La Argentina vieja era inviable. Eso creo que está fuera de discusión. Para la información general, digo que no sólo se vendieron las empresas estatales. Menem también redujo las Fuerzas Armadas de 240 mil hombres a 90 mil. O sea, 150 mil. Hubo una reducción del gasto militar. Porque si bajó el número, también más importante lo que bajó en gasto, en inversión y en bienes de servicio. O sea, ha habido una reducción del gasto militar de una manera drástica en la Argentina. Se redujeron en un punto de PBI, que son más de 3.000 millones de dólares, las pérdidas del Banco Central, además de la venta de todas las empresas estatales. Lo que compensó toda esa reducción, en principio, fue el gasto de las provincias, que de 15 mil millones de dólares pasó a 37 mil millones, aumentaron todo, remuneraciones, personal, alguien se llevó el dinero.»
• «Hubo también un gasto grande en previsión social, ya que no debe olvidarse que en los años de hiperinflación, en los años de la megainflación, uno de los mecanismos de ajuste del Estado era que no les pagaba a los jubilados, no se cumplía con la ley. Hay que admitir que luego, con Menem, se normalizaron los pagos a jubilados y hemos admitido casi 15 mil millones de bonos de deuda para afrontar los pagos del sistema previsional. Hay que admitir que se mejoró substancialmente. Porque, además, estábamos en una situación donde la inflación había llegado a niveles que nos destruía como sociedad. Estábamos al borde del colapso social y la disociación nacional. Esa es la hiperinflación. No funcionaba ningún servicio público, no funcionaban los trenes, los teléfonos, los puertos, los aviones, no funcionaba nada. Se nos caía el parque eléctrico. Por Dios, estábamos en una situación muy crítica. No había gas en invierno, todas esas cosas fueron corregidas.»
• «Agrego que hubo un cúmulo de circunstancias adversas, aparte de ciertos errores, que conspiraron en el final del gobierno justicialista. Se cayó nuestro principal socio, los precios de lo que producimos se derrumbaron en forma violenta y se encareció el financiamiento para los países emergentes como la Argentina. Quiero decir con esto que hubo una adversidad a enfrentar y eso hay que reconocérselo a Menem y a su ministro Roque Fernández.»
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