21 de diciembre 2001 - 00:00

Presentó su renuncia el Presidente de la Rúa

Es significativo que en el breve texto de su renuncia el presidente Fernando de la Rúa no haya incluido el carácter de «indeclinable» para su dimisión. También lo es que haya referido sólo como motivo la negativa a «nivel de líderes parlamentarios» de no querer formar un gobierno de coalición.

Esto significa que aún De la Rúa supone que los gobernadores, concretamente los del justicialismo, pueden disponer ese gobierno de coalición que no logró hasta su último momento en Casa de Gobierno. Por eso la omisión de «indeclinable».

En realidad la poderosa Liga Federal de Gobernadores Justicialistas (formada por los de las provincias más chicas o sea excepto Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe, de De la Sota, Ruckauf y Reutemann) habían sostenido hace tiempo la variante de un De la Rúa manteniendo el cargo pero con un colegiado de gobernadores justicialistas. Esto debió alentar al renunciante.

Otra vertiente se reduce casi exclusivamente al bonaerense Carlos Ruckauf, quien propugnó antes y se supone mantendrá ahora la postura del alejamiento del presidente De la Rúa, aunque no tiene peso en el Parlamento porque los diputados del PJ son mayoritariamente duhaldistas. A Ruckauf se le atribuyen maldades para empujar ese alejamiento del Presidente como no diezmar grupos «piqueteros» en calles de la provincia y ahora -con menos pruebas-haber ordenado no reprimir los saqueos.

Para Ruckauf lograr la Presidencia de la Nación, aunque sea provisoria, era una manera de dirimir -supone- sus enfrentamientos con los otros postulantes como Reutemann, De la Sota y el ahora promocionado Carlos Menem.

Pero también hay justicialistas de provincias más chicas que ven en esta oportunidad de dos años hasta 2003 proyectarse para la Presidencia, como es el caso de Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá y, en menor nivel, el gobernador de Salta, Juan Carlos Romero, y el entusiasta santacruceño Néstor Kirchner.

Cualquiera menos Ruckauf contaría con el apoyo de Carlos Menem, aun cuando sepa que Eduardo Duhalde lo desplazaría en dos años como candidato a gobernador bonaerense. Duhalde también tiene su pequeña esperanza de continuar en dos años a un De la Rúa que truncó en 1999 su aspiración a presidente electo.

En una «asamblea legislativa» (juntos senadores y diputados), el peronismo mantiene la mayoría para dirimir la situación, por más legisladores pero también porque los de la ex Alianza están más divididos que los propios peronistas. En ese tipo de «asamblea», además, el duhaldismo gana más presencia porque gravita poco este ex gobernador bonaerense en el Senado pero este cuerpo diluye su poder con relación a cuando sesiona individualmente o pasa a una asamblea con todos los diputados.

Es dato a tener en cuenta para las febriles gestiones preasamblea, prevista para hoy a las 11, que deberá hacer el justicialismo entre sus líneas internas. En realidad ya meditaba su posición en reunión de varios gobernadores anoche en San Luis. Hoy por hoy el que se proyecta mejor como presidente para terminar el período de De la Rúa es el justicialista y misionero Ramón Puerta.

Crecía anoche la posibilidad, también, del puntano Adolfo Rodríguez Saá. El justicialismo no quiere llamar a elecciones en 90 días, modificando la Ley de Acefalía. No lo quieren los gobernadores, que aspiran a buscar imagen en este período de dos años hasta 2003. Ni lo quiere Carlos Menem, que vería algunas dificultades legales para postularse por no haber cumplido un período de 4 años su sucesor, aunque anoche eso parecía variar en la cumbre de San Luis.

Precisamente la postura final de Fernando de la Rúa, aconsejada por sus hijos, de convocar dentro de 60 días para elegir nuevo presidente de la Nación en su propio reemplazo le resta posibilidades para que no le acepten su dimisión y seguir con un gobierno de coalición.

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