14 de mayo 2020 - 00:00

El coronavirus, los modelos de comercio y sus procesos

Ciudad Cuarentena 11-05-2020

Las medidas para combatir los efectos del Covid-19 están impactando fuertemente en el comercio de América Latina. El “Informe macroeconómico 2020” realizado por el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) señala que por efecto del coronavirus, el PIB de América Latina caerá entre un 1,8 y 5,5%. En forma adicional, el FMI proyecta una disminución del comercio mundial de bienes y servicios del orden del 11% para 2020. En este marco, las proyecciones de los precios promedio de productos básicos no son tan desalentadoras (-1,1%), a excepción de las del petróleo. Este contexto global ubica a las pymes y emprendedores en una situación delicada: el 99% de este sector genera el 30% del PBI en América Latina (según el CAF).

A continuación, veremos algunas alternativas para sobre llevar este contexto y mejorar las perspectivas de nuestras empresas.

En primer término, tenemos que tener en cuenta que ya antes de la situación actual, los servicios y el comercio enfrentaban un contexto complejo, volátil, incierto y ambiguo, porque se estaba pasando de una economía industrial a una basada en el conocimiento, donde la tecnología crece a pasos agigantados y proponía una disrupción digital nunca antes vista. Esto hace que las empresas deban adaptarse en forma rápida al mercado y el comportamiento del cliente, customizando sus productos y/o servicios.

Para ello no sólo es suficiente la innovación, sino que además debemos ser capaces de diseñar productos con rapidez y redefinirlo en integraciones rápidas. Esto no se logra por arte de magia, sino que debemos ser capaces de transformar nuestras empresas en un sistema organizacional más flexible. Nuestros emprendimientos tienen que basarse en una cultura organizacional ágil, donde el liderazgo sea ejercido por personas que se adapten rápidamente y pregonen el armado de grupos multidisciplinarios; que tengan la capacidad de combinar disciplinas vinculadas a los negocios, la tecnología, la innovación y habilidades interpersonales.

Muchos, a esta altura del artículo, estarán pensando “esto es muy lindo pero a fin de mes tengo que pagar los sueldos y a los proveedores”, por eso es recomendable en este tipo de contexto pensar en forma paralela dos estrategias. Una que sea para ver cómo sostenemos el negocio en lo inmediato; y la otra, ver cómo va ser nuestro mercado después de la pandemia. Si sólo nos quedamos en cómo sobrevivimos en lo inmediato, a la larga desapareceremos.

Para lo inmediato, lo que se puede hacer es crear un comité de emergencia, que permitirá agilizar la toma de decisiones durante la pandemia. Este órgano deberá primero identificar los programas de apoyo en materia tributaria, condiciones de financiamiento y subsidios. Es importante estar informado para poder no sólo acceder en forma oportuna, sino también para saber qué implicaciones tiene este tipo de ayudas a futuro, y que no afecte el giro del negocio posterior a la emergencia. Este comité también debe analizar los compromisos contractuales que posee nuestra empresa con los clientes y proveedores, para ver cómo podemos flexibilizarlos sin que perjudique los suministros en cada tramo de la cadena de valor de nuestra producción. Y por último, pero no menos importante, es identificar oportunidades e implementar acciones tanto en la adaptación de los proceso como de nuevos servicios o productos.

Otro tipo de acción que se puede implementar en lo inmediato -ya existen algunos portales para ayudarnos a llevarla a cabo-, es realizar promociones en donde el efectivo nos entre hoy y el producto lo entregamos después de la pandemia. Esta técnica está siendo muy utilizada por librerías y por empresas vinculadas a la industria del turismo. Ahora: ojo con esto, no sea que por tener el efectivo hoy nos desfinanciemos en el futuro; es decir, no comprometamos un alto porcentaje de futuros bienes o servicios que produzcan un desfase económico futuro que no podamos afrontar.

Una tercera medida que podemos adoptar, produciendo un impacto en lo inmediato y el mediano plazo, es el uso de las herramientas tecnológicas. Esto permitirá que nuestro emprendimiento sea más

sólido y reconocido. En este punto no sirve la excusa de que no existe presupuesto, ya que en la actualidad hay

páginas que brindar herramientas sin cargo. El sector pyme debe profundizar la digitalización, de manera que la experiencia le sirva para desarrollar un modelo de negocio digital cada vez más robusto. Esto no implica remplazar capital humano, sino educarlo para que evolucione con el negocio para sumar en el tiempo un valor agregado a sus funciones.

Otra acción que podemos hacer, pero a mediano plazo, es analizar la cadena de valor de los productos que están siendo más consumidos en este contexto, por ejemplo, como vimos al inicio de este artículos los productos básicos. Ver qué insumos o servicios requiere a lo largo de esa cadena de valor y cómo nuestro producto puede insertarse en esa cadena.

Una acción a largo plazo que podemos efectuar durante la pandemia es el de desarrollar y mejorar la imagen de nuestra marca. Para optimizar tiempos ociosos podemos pensar qué posibles escenarios pueden existir después de la pandemia. Para ello debemos investigar y ver diferentes comportamientos que existen en las redes sociales. Otra opción puede ser generar nuevos contenidos en nuestro sitio web o redes que le agreguen al cliente un valor agregado y permita identificar nuestra marca como referente del sector en el que nos desenvolvemos.

Como podemos ver, el contexto es complejo y los modelos de consumo están cambiando, pero no por ello es época para no emprender, sino que implica que agudicemos aún más nuestros conocimientos, armemos estructuras flexibles que permitan adaptaciones rápidas e incorporemos tecnología con el conocimiento del negocio para comercializar nuestro producto o servicio.

(*) Contador Público. Especialista en Administración Financiera Pública y Pymes.

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