20 de mayo 2005 - 00:00

Prometen $ 50 más a gremios ¿Cederá Kirchner o Lavagna?

Hugo Moyano informó ayer al resto de la cúpula de la CGT, en proceso de fractura, que Néstor Kirchner le prometió convocar para el próximo lunes al Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil. Confió en que el Presidente autorizará una suba de $ 50, no remunerativos, en los salarios de toda la economía. Lo dijo suelto de cuerpo, sin advertir la tensión que esconde ese trámite. Porque, cuando Kirchner prometió esa mejora, Roberto Lavagna no había denunciado todavía al «populismo setentista». Ese planteo interno del ministro modifica el contexto de la reunión prometida por el Presidente para el lunes. ¿Quién retrocederá? ¿Kirchner con su compromiso o Lavagna con sus advertencias? Nadie se hizo esa pregunta ayer entre los sindicalistas, entreverados en otras discordias, al parecer definitivas.

Hugo Moyano
Hugo Moyano
Al cabo de una reunión de tres horas de su cúpula, la CGT quedó ayer prácticamente quebrada. La esgrima verbal -por llamar así a los insultos y amenazas que se cruzaron los capitostes sindicales- que anuló cualquier iniciativa de unidad la protagonizaron Andrés Rodríguez ( independientes), Oscar Lescano («gordos»), Luis Barrionuevo (independientes) y Carlos West Ocampo (« gordos»). Fue así:

Barrionuevo
, después de dos horas de pelea interna: «Hablemos de la cuestión que nos reúne, la cuestión de fondo, que es unificar la conducción en un secretario general y terminar con el triunvirato».

Rodríguez
: «Si ustedes, los 'gordos', no tienen una propuesta mejor, nosotros postulamos a Moyano».

Lescano: «Nosotros tenemos una propuesta mejor que es Susana Rueda».

Barrionuevo
: «Eso es un disparate que no lo vamos a discutir. Nosotros tenemos la mayoría y la vamos a imponer para designar a Moyano».

West
, levantándose y caminando hacia la puerta: «Hagan lo que quieran, quédense con la CGT y hagan con ella lo que se les cante...».

• Insultos

Fue el final abrupto de un conciliábulo difícil, cargado de insultos, que se desarrolló ayer en la sede de la UOCRA. Hasta allí fueron los integrantes del consejo directivo de la central obrera, que dedicaron dos horas de su reunión a presenciar un match violento entre Moyano y Armando Cavalieri por la transferencia de los empleados de logística de supermercados Coto desde el sindicato de Empleados de Comercio a los camioneros. El «Gitano» Cavalieri le enrostró al camionero que «me venís robando afiliados desde Wal-Mart; lo mismo que me hiciste ahora con Coto me lo hiciste ya con Carrefour...». Moyano se indignó: «Acá el chorro sos vos, que le quitás trabajadores a todos los muchachos desde hace años... Ahora me querés reclamar por lo que ya es mío desde hace años».

Andrés Rodríguez, conciliador, pidió a los contendientes que se tomen el tiempo que necesiten pero que lleguen a un acuerdo. Barrionuevo propuso una reunión en su gremio, que se realizará hoy a las 18. A esa altura, todavía no se había desencadenado lo peor de la disputa, por lo que Moyano, con tal de conseguir el apoyo de los «gordos» para su candidatura única, admitió que se ponga en suspenso el dictamen de la comisión arbitral que, presidida por Oscar Mangone, le asignó los empleados de Coto a Moyano.

Agotados por ese tramo del encuentro, los sindicalistas pasaron a discutir la cuestión salarial. Moyano contó que Néstor Kirchner le había prometido convocar al Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil para el lunes, de tal manera que se resuelva rápidamente un aumento no remunerativo de $ 50 para toda la economía. Es cierto que cuando el Presidente formuló esa promesa, Roberto Lavagna todavía no había lanzado sus advertencias contra el « populismo setentista». ¿Quién deberá retroceder, él con sus admoniciones o Kirchner con su compromiso?

Para los jefes de la CGT el problema, ayer, era otro. Antes de fin de mes debían resolver la identidad de la comisión que concurrirá a la Asamblea de la OIT en representación de la Argentina. Los «gordos» propusieron que viajaran los tres secretarios generales. Pero Barrionuevo propuso a Cavalieri: no por afecto al principal adversario de Moyano sino porque, de ese modo, se evitaría la participación de Rueda en esa cumbre. Se resolvió que viajen, además del mercantil, Rodríguez, Gerardo Martínez y el propio Barrionuevo.

• Reproches

El gastronómico se encargó, a esta altura, de introducir el conflicto mayor. «Muchachos, hablemos del tema importante, que es la unificación del triunvirato.»

Antes de que se postulara a Moyano y Rueda, como se informó al comienzo de la nota, reaparecieron los reproches al estilo de conducción de Moyano. West fue el más agresivo. «Ustedes están entregados al gobierno por los 70 palos de subsidios que les dan todos los meses», censuró, mirando al camionero y a su socio, el colectivero Juan Manuel Palacios, quien no se indignó con el argumento. Al contrario, contestó: «Una vez que nos dan algo a nosotros, dejen que disfrutemos, muchachos; ustedes se la llevaron toda la vida...». Ejemplar intercambio de ideas.

A Moyano se le echó en cara también la avanzada sobre el Ministerio de Trabajo para ubicar allí al abogado Héctor Recalde, como informó este diario. Pero el que diluyó esa posibilidad fue José Luis Lingieri: «Si eso sucediera, nosotros, aun cuando estemos con Hugo, lo impediríamos». Por lo visto, ni sus aliados confían tanto en el candidato a secretario único.

Llegado el debate hasta esta instancia, se produjo la postulación de Moyano y Rueda y la consiguiente ruptura, que empezó a concretarse cuando el ferroviario José Pedraza abandonó, ofuscado, la sala. Lo siguió West, entre insultos. La unidad sindical respiraba mal a esa altura. En medio del conflicto se convocó a una reunión de Consejo Directivo para el próximo martes. Lo más probable es que los «gordos» ya no concurran a la mesa común. Tal vez no lo hagan nunca más.

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