Néstor Kirchner y su esposa Cristina Fernández ya tuvieron la primera disidencia, él como candidato al Ejecutivo y ella como senadora. Los diputados del PJ están intentando sesionar mañana, después de la Asamblea Legislativa que proclamará las fórmulas que van al ballottage, para debatir los proyectos que hoy debería sancionar el Senado: rescate de cuasi monedas y ley antisecuestros. Pero un grupo de peronistas, acompañados por representantes del ARI y la izquierda -algunos radicales están decidiendo también su posición- plantearon la necesidad de convertir en ley en la misma sesión el proyecto de suspensión de ejecuciones hipotecarias que ya aprobó el Senado.
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La exigencia encubre una chicana política del peronismo al candidato santacruceño. Kirchner ya le hizo saber al bloque PJ que no está interesado en que se sancione la suspensión, pero algunos justicialistas le recordaron que su esposa estuvo sentada en el recinto del Senado el día que se aprobó el proyecto y que lo votó a favor con pasión. Por eso ahora encontraron el camino para fastidiar al santacruceño: cualquiera sea el candidato que gane las elecciones deberá comenzar su mandato vetando la prórroga de remates como condición esencial para poder sentarse a negociar con el FMI, un mal comienzo para cualquier Presidencia.
Camaño está haciendo todo lo posible por convencer a todas las bancadas de sesionar mañana, pero sólo para completar la agenda de temas que tratará el Senado. Pero en ningún momento planteó la necesidad de convertir en ley la suspensión de ejecuciones. La idea de hacerlo partió de asociaciones de deudores, PyMEs y un grupo de diputados que quieren convertir en ley esa polémica iniciativa en una sesión especial.
• Condición
El FMI ya ha rechazado cualquier posibilidad de modificar nuevamente las relaciones entre deudores y puso como condición que se mantenga en plena vigencia la Ley de Quiebras para continuar negociaciones con la Argentina.
El próximo Presidente deberá cumplir con este requisito si quiere iniciar en junio, tal como recordó ayer Anne Krueger, la número dos del Fondo, la negociación de una nueva Carta de Intención que reemplace el miniacuerdo cerrado por Lavagna.
En esa pelea Cristina Kirchner quedó presa de la estrategia que en su momento siguió Miguel Pichetto en el Senado cuando le dio aire a la suspensión de ejecuciones por 90 días que habían presentado los senadores adolfistas con Liliana Negre de Alonso a la cabeza. Ahora, la senadora por Santa Cruz deberá explicar por qué votó a favor un proyecto que su marido pide que sea congelado en Diputados.
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