Grupos de activistas se dedicaron ayer a molestar con mayor o menor nivel de agresión a varios candidatos de la elección de ayer. Ricardo López Murphy fue el primero en sufrir estos ataques cuando a las 8.45 sufrió una embestida de aproximadamente siete integrantes del grupo Quebracho en el momento mismo en que ingresó al patio principal de la escuela República de Irlanda, de Adrogué, donde emitió su voto. «Vendepatria», «hijo de puta», «gane quien gane, pierde el pueblo», gritó el grupo de extremistas, comandados por dos manifestantes que actuaban a cara descubierta. Uno de ellos, bajo, con varios kilos de más y vestido con equipo de gimnasia, era el más exaltado y estuvo a punto de llegar a la agresión física contra el candidato del movimiento Recrear.
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Los integrantes de Quebracho fueron interceptados por la Policía de la provincia de Buenos Aires, uno de cuyos miembros llevó a uno de éstos contra una pared y le recordó que estaba prohibido cualquier manifestación política en contra y que se lo iba a arrestar. Finalmente fueron dos los miembros de Quebracho que quedaron retenidos por la Policía, pero una vez que el candidato abandonó el colegio fueron liberados en la puerta del instituto.
López Murphy evitó cualquier declaración hasta después de votar, probablemente para encontrar cierta tranquilidad y no hablar «en frío», según aclaró uno de sus colaboradores.
Ya con el voto emitido, el ex ministro de Economía, con calma y tratando de encontrar palabras equilibradas dijo: «Estos elementos sediciosos no pueden prevalecer sobre los que creemos en la libertad», y que «hay gente que es intolerante, que no admite que se ejerza el derecho a votar en libertad, que quiere usar la violencia y la prepotencia a votar el libertad». Mirando la primera cámara que lo enfocó, dijo que «no les tengo miedo».
Otro de los molestados fue Daniel Scioli, candidato a vicepresidente de Néstor Kirchner, que fue insultado a la salida de la Escuela 24 Provincia de Catamarca, en la calle Jean Jaurés 870, en el Abasto, cuando salió de emitir su voto acompañado de su esposa Karina Rabollini y su hija Lorena. También Quebracho lanzó panfletos, lo acusó de «vendepatria» y coreó «que se vayan todos». Además a Scioli le endilgaron haber traicionado al menemismo, en alusión a su pase a la fórmula oficialista.
Quebracho difundió un comunicado, ayer al mediodía, que decía: «Como en otras oportunidades, hoy militantes de nuestra organización llevaron a la práctica nuestras convicciones patrióticas al manifestar su repudio a algunos de los personeros de la entrega y la destrucción nacional». Adolfo Rodríguez Saá también sufrió algún percance, pero sólo por parte de una ciudadana de San Luis que le recordó la tardanza de la provincia en otorgarse un subsidio por un hijo discapacitado.
La candidata de Izquierda Unida, Patricia Walsh, que votó en la Capital, recibió abucheos pero en este caso desde un grupo de manifestantes menemistas.
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