ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

9 de agosto 2007 - 00:00

¿Quién ordenó no detener al valijero bolivariano?

ver más
El silencio oficial ante las contrariedades no es nuevo.El método del gobierno es esperar a que decante el ánimo en el público ante publicaciones en la prensa, a la espera de que nuevas noticias reemplacen a las viejas. No le funciona casi nunca; ante el caso Greco, otra primicia de este diario, el gobierno lo ignoró durante varias semanas hasta que se le hizo insoportable la presión de la opinión pública.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Lo mismo ocurrió con el caso Skanska, adelantado por el semanario «Perfil» y también motivó la indiferencia por parte de un gobierno cuyo presidente habla casi todos los días. Pero ya le duró menos el mutismo, hasta que se le empezaron a caer funcionarios (dos en este caso).

Aún menos pudo soportar el gobierno ante otra revelación periodística, la aparición del sobre con dinero presuntamente negro en el despacho de la ministra de Economía. La salida de Felisa Miceli fue casi relámpago. ¿Cuánto pasará antes de que se conozcan renuncias por el uso, por parte de un traficante de dinero no declaradoen Aduanas, de un avión contratado por funcionarios públicos? Es presumible que aún menos de lo que duró Miceli en el cargo.

Kirchner amagará con el método de ignorar las denuncias, quizás esta vez con más énfasis por la cercanía a él de los dos viajeros desde Caracas. Hoy está anunciado un acto el Salón Sur de la Casa de Gobierno en el cual el Presidente promete aparecer junto al titular del ente que controla los peajes pero que dedica la mayor parte de su tiempo a actuar como embajador informal ante Venezuela. Desde ese momento habrá que calcular la sobrevida de estos funcionarios, acosados por hechos hasta ahora inexplicables, a menos que se traten de capítulos de una refriega interna en el poder:   

  • ¿Cree el gobierno que la prensa puede ignorar una noticia de esta naturaleza? Todo hacía oportuna alguna explicación antes del confuso comunicado de ENARSA de anoche cinco días después de los hechos. Todo arrancó en el Aeroparque a las 3 de la madrugada del sábado pasado. Cuando los vistas de Aduana retuvieron el dinero incautado, no tenían adónde guardarlo. Debió hacerlo la autoridad de la Policía de Seguridad Aeroportuaria pero los aduaneros recordaron un hecho anterior, la incautación de 500 mil euros a un empresario español de juego disimulados en jamones de jabugo, pata negra, lomos embuchados y otras delicadezas del cerdo que no es oportuno detallar para no distraer al lector. En esa oportunidad la Policía creada por Marcelo Zaín se negó a retener esos fondos, que debieron ir a la Gendarmería, que se hizo depositaria de los u$s 800 mil.

  • El domingo a las 12.30 consta en Aduana la primera comunicación a la Justicia. Lo hicieron funcionarios de Aeroparque ante el juzgado de turno en lo penal económico, el número 2 a cargo de la jueza María Marta Novatti. No pudieron localizar a la magistrada, que se hizo conocida al actuar en la causa de las valijas voladoras de Southern Winds. Sí apareció la secretaria del juzgado, Luisa Albamonte, quien habría instruido a los aduaneros que debían calificar el hecho como «una infracción aduanera». De esa decisión dependió el rumbo que siguió el caso hasta ahora. Si se hubiera calificado el caso como contrabando o lavado de dinero, el venezolano Guido Antonini Wilson hubiera debido quedar detenido. ¿Era posible a esa hora si el hecho ya lo había sumariado la Aduana como infracción y había dejado salir del Aeroparque al viajero sin el dinero incautado? El conflicto de los relatos aporta un grado más de confusión. Por eso hoy la Aduana dice que la Justicia en lo penal tributario conoció desde el domingo a mediodía el caso y había avalado la carátula de infracción, no delito.   

  • ¿Por qué la Aduana no detuvo a venezolano? Nadie habla con nombre y apellido, pero los que oyen detrás de las paredes dicen que el venezolano nunca intentó ocultar el dinero. No lo traía escondido en su cuerpo ni en una valija de doble fondo. Cuando le preguntaron qué traía, respondió que eran libros. Por cierto que entre los dólares había algunos libros; un intelectual debe haber sido, que valoró más hablar de libros, no de plata.

  • Aumenta el misterio el torrente de versiones que circulan por Internet sobre el personaje Antonini; según algunos es un rabioso antichavista, lo que hace más inexplicable la presencia en un avión tan bolivariano como el que fletó ENARSA.

    Inevitablemente, se lo relaciona con venta de armas, empresas de blindaje de vehículos, etc. Todas historias que el gobierno tendrá que ir explicando de a una.
  • Últimas noticias

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar

    Otras noticias