Mauricio Macri se subirá a una tribuna de campaña,algo que no hizo cuando buscaba el cargo de jefe de Gobierno porteño, para pedir el voto de los emigrantes españoles en favor del candidato conservador Mariano Rajoy, que va por la cabeza del socialista José Luis Rodríguez Zapatero en las elecciones españolas de marzo próximo.
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El gobernante porteño reforzará con ese gesto -y otros- el compromiso que tiene con el Partido Popular de España, con quien comparte la pertenencia a la Internacional de Partidos de Centro y que parece la principal herencia que le ha dejado su aliado Ricardo López Murphy. Este fue candidato presidencial con el apoyo de Macri y es quien mejores relaciones acuñó con los conservadores españoles, que han tenido siempre a López Murphy como su gran esperanza para el Cono Sur. Con la derrota del 28 de octubre, esas relaciones se transfieren hacia Macri, que está más ligado al sector Aznar a través de algunas fundaciones partidarias. Cuando ganó el Gobierno porteño, recibió en Buenos Aires a José María Aznar, quien le ha prometido acercarle grupos empresariales interesados en invertir en la Capital Federal.
Antes del acto del domingo, que se realizará en el predio de Costa Salguero de Buenos Aires, Macri recibirá mañana en la sede del Gobierno porteño a Rajoy y a su comitiva para el primer almuerzo oficial desde que asumió el cargo el lunes pasado.
Antes, a las 19 de hoy, Rajoy visitará en la Casa de Gobierno a Cristina de Kirchner, quien cerrará con él y el actor Antonio Banderas y su esposa Melanie Griffith la agenda internacional que ha dominado su primera semana en el cargo.
La cita con la Presidente es fruto de una negociación en la que intervinieron también los adversarios de Rajoy, que como por Populares, tiene una fuerte presencia en Buenos Aires, un distrito clave en las elecciones españolas por la cantidad de emigrantes que votan. A esos votos se les atribuye resolver el destino de por lo menos dos bancas de diputados por Galicia, que ya le costaron la cabeza a Manuel Fraga Iribarne y al PP, que perdieron el gobierno autonómico de esa región española.
Que Cristina de Kirchner lo reciba a Rajoy es una gentileza que en realidad les hace la Presidente a los socialistas, que tienen que soportar en una durísima campaña -Zapatero y Rajoy están igualados en las encuestas de intención de voto- reproches por las buenas relaciones que tiene el actual gobierno con los Kirchner, a quienes le atribuyen agresividad hacia las empresas españolas. Mostrarla a la nueva presidente en una foto junto a Rajoy amortigua esas críticas a los socialistas en la península. Para eso trabajaron mucho los embajadores socialistas de los dos países (Rafael Estrella en Buenos Aires, Carlos Bettini en Madrid).
Antes de visitarla a Cristina de Kirchner, Rajoy tendrá hoy al mediodía un almuerzo con un grupo de empresarios españoles con intereses en la Argentina, en el cual se espera recoja inquietudes y demandas que esperan que le traslade el candidato a su huésped.
En la Argentina hay cerca de 258.000 españoles en condiciones de votar y en el Uruguay -país que visitará Rajoy el sábado- unos 40.000. Por esa razón ya Rodríguez Zapatero hizo un acto en Buenos Aires en noviembre pasado, el primero de su campaña electoral, y ahora Rajoyles dedicará cinco días a esos dos países. Lo acompañarán la secretaria de Bienestar Social del PP, Ana Pastor; el encargado del área emigración, Rafael Rodríguez-Ponga; el «canciller» de la oposición, Jorge Moragas; el senador Tomás Burgos, y el titular del PP en Galicia, Alberto Núñez Feijóo.
Moragas es uno de los españoles seducidos por la figura de Macri, a quien suele alabar en notas que publica en su página de Internet.
Zapatero apuró en los últimos días como bandera de campaña para los emigrantes la reglamentación de la llamada «ley de memoria histórica», que les facilitará a los nietos de españoles emigrados a América adoptar desde 2009 la nacionalidad de sus abuelos. Rajoy también trae promesas de campaña de interés para los españoles residentes en la Argentina: una jubilación de 650 euros y subir el cálculo de las pensiones a 70% del valor del salario activo.
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