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En ese ranking, América latina posicionó en el séptimo y noveno lugar a dos funcionarios por ser los que más ilegalmente se han enriquecido en la región. Se trata del peruano Alberto Fujimori -por haberse apropiado de u$s 600 millones-y del nicaragüense Arnoldo Aleman -por unos u$s 100 millones-.
La cabeza del índice de corrupción se la ganó el ex presidente de Indonesia, Mohamed Suharto, que gobernó de 1967 a 1998 y que se habría apropiado una cifraque Transparencia Internacional calculó entre u$s 15 mil millones y u$s 35 mil millones.
Lo siguen el ex mandatario de Filipinas, Ferdinand Marcos (con irregularidades en su enriquecimiento por hasta u$s 10 mil millones); el ex de Zaire, Motubu Sese Senko (por u$s 5 mil millones); el nigeriano Sani Abacha (por u$s 2 mil millones a u$s 5 mil millones) y el serbio Slobodan Milosevic (por u$s 1.000 millones).
En su informe 2004, la ONG berlinesa indicó que en el caso de América latina, la corrupción es generalizada, aunque hubo avances en el área de financiamiento político, principalmente en la Argentina y Brasil, en el período investigado.
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