Carlos Reutemann sorprendió ayer al proclamar a Eduardo Duhalde como candidato presidencial. Hasta se permitió elogiar la performance del presidente designado en estos 11 meses de gestión. Pudo haber sido una irónica devolución de gentilezas: el santafesino sufrió en carne propia la infructuosa presión de Olivos para que se calzara el traje de aspirante a la presidencia. Pero lo más probable es que esta declaración suene a música celestial a oídos del duhaldismo, poco acostumbrado a las sutilezas y ansioso de continuar en el poder, aunque siga calentando la interna PJ.
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