Rating de 8 carpas: sólo se visita la del campo
Con ocho carpas montadas (la última contra el campo y contra el gobierno), la Plaza del Congreso se ha convertido en uno de los paseos más animados de la Capital. El vecino que camine esas veredas tiene un testimonio de la Argentina que ha declarado la inutilidad de las instituciones. También hay guerras de rating; gana ampliamente la carpa del campo, que juntó ayer miles de personas. Las que montó el oficialismo están vacías, y la poca gente que entra en ellas es para protegerse del frío y ver viejos videos de propaganda de "Canal 7". La carpa del campo hasta ofreció un episodio policial, con un joven agredido en un incidente con policías y ambulancias.
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Un nuevo toro, esta vez mecánico, fue instalado ayer en la plaza.
Pero hay algunos stands que no pertenecen a las agrupaciones K tradicionales, que se asentaron frente al Congreso con sus mesas y un par de sillas apoyando a Cristina de Kirchner. Tanto el Movimiento de Juventudes Larouchistas como el Movimiento de Liberación Nacional son algunas de esas organizaciones que no tienen tanto presupuesto como para instalar carpas, pero no se quieren quedar atrás. Dos o tres militantes reparten sus folletos para explicar a los visitantes que «aquí se está desarrollando lo que se llama sinarquía. Es la teoría que dice que hay dos posiciones, pero nadie se da cuenta de que hay un tercero en discordia que utiliza el método de las tijeras: divide en dos partes el conflicto hasta que se cortan mutuamente la cabeza; allí surge la tercera postura que en este caso creemos que es el Imperio Británico». Pensamientos tan variados como insólitos.
«Expropiación de los agrarios capitalistas, basta de explotación de los peones rurales», afirma una bandera roja de dos por tres metros, mientras en un stand precario los activistas de izquierda intentan captar a los desilusionados por ambos bandos.
«Ya basta de que me retengan la tierra, no puedo más, me van a sacar todas las macetas del jardín», bromea una señora que critica tanto a los K como al sector agropecuario, y refuerza: «Me tienen cansada. Ya no le creo a nadie».
Pasadas las 17, sube al escenario improvisado por los estudiantes de la UBA, el historiador y politólogo especializado en temas agropecuarios, Juan Cruz Haime.
«Durante 200 años nos llenamos la boca de federalismo, pero las batallas las ganaron siempre los unitarios», sintetiza y agrega «en nuestro país, la violencia siempre fue una regla y no una excepción».



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