Néstor Kirchner continuó ayer el programa antiestrés que le recomendaron los médicos. Jugueteó en su despacho con niños de una escuela y el cantor radical Víctor Heredia. Por la noche siguió chanzas con Ginés González García en la Feria del Libro.
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Desde allí, el mandatario escuchó que los niños lo llamaban desde la plaza para saludarlo, más como un juego que con verdaderas intenciones de ver salir al Presidente por alguno de los balcones. Pero, para sorpresa de niños y adultos, el jefe de Estado abrió las ventanas, se asomó y, tras saludarlos, les hizo gestos para que ingresaran a visitarlo a la Casa de Gobierno por la explanada de la calle Rivadavia.
Así, los chicos subieron a saludar al mandatario, quien hizo un alto en su agenda para sacarse decenas de fotos en su escritorio personal y en el tradicional sillón de Bernardino Rivadavia, y a firmar tantos autógrafos como le pidieron.
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