Ocurrió ayer, muy temprano, en La Cava, la favela marginal que perturba la sintonía de San Isidro, adonde Rodríguez Saá se dio el lujo de desembarcar. Y no es poca cosa: pocos candidatos se animaron a hacerlo antes.
En rigor, el candidato a presidente no pisó el corazón de la villa: montó su escenario en un descampado periférico, desmalezado para la ocasión por aplanadoras municipales. Y pudo llegar hasta ese punto gracias a la
A las 9 de la mañana, cuatrocientas personas se habían juntado sobre la calle Jorge Newbery, a doscientos metros de la zona impenetrable. Aunque había grupos extramuros -sobre todo mujeres- con típico perfil radical, la multitud era local.
El silencio se había roto temprano con el jingle adolfista, «Ay cómo te la pusieron» que interpreta el grupo Menta y los «bombos radicales» -a decir de Posse- que ensayaban la clásica batucada electoral.
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