25 de abril 2002 - 00:00

Remes será asesor de Duhalde

Si faltaba un dato para tensar más el clima de ayer en Olivos, lo dio el anuncio de Eduardo Duhalde a los gobernadores peronistas que sesionaban con él antes del almuerzo. «No se preocupen que ahí lo llamé a Remes.» El grupo se conmovió cuando bajó el helicóptero que había hecho el charter hasta La Plata ida y vuelta -el ministro de Economía hasta mañana vive en esa capital provincial, donde atiende la salud de su madre, que ayer fue operada-.«Parece Chávez», dijo un gracioso, no por la orientación intelectual del platense, sino por su regreso inesperado al lugar de donde fue desalojado, como el presidente de Venezuela. Lo cierto es que Remes será el jefe del Gabinete de Asesores de Duhalde, grupo que integrarán también Guillermo Calvo y quizá Humberto Petr ei.

Los gobernadores tenían todos, sobre la mesa, el borrador de un documento inspirado en el texto que les había acercado la noche del martes el salteño Juan Carlos Romero. El Presidente solicitó la presencia de Remes para que sirva de asesor en la redacción final, que contiene todos los puntos que discutió el ministro en su misión a Washington, desde la necesidad de cerrar un acuerdo con el FMI hasta la sanción de las leyes de seguridad jurídica.

El renunciado funcionario se presentó en Olivos con alarde de aparato; se hizo acompa-ñar por varios miembros de su equipo y también por dos voceros de prensa, que se dedicaron toda la mañana a hacer trascender que Remes seguiría en el cargo por pedido de los gobernadores.

• Síntesis

Estos, después de saludarlo como si nunca fuera a abandonar el cargo, le pidieron que antes de leer el documento les relatase el viaje a Washington, que el ministro sintetizó en los mismos términos que lo hizo a la prensa en su momento. Repitió lo que le había dicho al Presidente al renunciar: «Estábamos a punto de arreglar con el fondo, faltaba poquito, pero ha faltado apoyo político para el ministro». «¿Qué pidió el Fondo?», se interesó el grupo.

«Lo que saben
-recitó pausadamente Remes-, que el acuerdo con las provincias se cumpla con la baja del déficit de 60% este año, que se modifique la Ley de Quiebras, que se derogue la figura de la 'subversión econó-mica', que se mantenga el equilibrio fiscal.»

Un gobernador:
¿Eso sólo pide el Fondo?

Remes Lenicov:
Esas son las precondiciones para arreglar.

Gobernador:
¿Y el tipo de cambio?

R.L.:
El tipo de cambio no es una precondición. Conocemos que la recomendación del Fondo es flotar, pero no lo imponen como condición. Es algo negociable aunque conozcamos la idea de los organismos sobre manejo monetario.

La conversación derivó después al «corralito», que «es la primera cuestión que debe resolver el futuro ministro», sostuvo Remes. Se evaluaron las alternativas en discusión desde la noche anterior. Por un lado, la de establecer que los fondos concedidos en amparos se harán efectivos recién cuando tengan sentencia firme a favor (es decir, luego de que se pronuncie la Corte). Remes defendió también el plan BONEX.

Por otro lado, se analizó la idea sugerida por los gobernadores, consistente en que cada sector -bancos privados u oficiales-se haga cargo de su propia deuda emitiendo distinto tipo de bonos.

Este diálogo tuvo lugar en la sala de situación de la residencia de Olivos en ausencia del Presidente, que se había retirado para atender a un grupo de empresarios.
«Me vienen a ver los veinte empresarios más importantes del país», se había disculpado.

Cuando el cruce de preguntas y respuestas había alcanzado velocidad de crucero,
Felipe Solá propuso: «Tenemos acá a este hombre al que hemos llamado para que nos aconseje, está respondiendo nuestras preguntas, sabemos que es el que mejor entiende el tema. ¿Por qué no seguís en el cargo?», remató mirando a Remes.

«He cumplido una etapa, esto terminó para mí»
, rió Remes acompañado por el resto de los gobernadores.

• Ofertas

Cuando Duhalde regresó al salón, paró el recreo con un pedido de cuarto intermedio para conversar con su ministro ya renunciado, a quien sorprendió con dos ofertas. Primero le pidió que fuera el jefe del nuevo gabinete. Remes le pidió que no lo pusiera en un compromiso. «Ya renuncié al Ministerio y he dicho que he terminado una etapa. No creo que tenga que seguir en el cargo», se disculpó.

Como consuelo, el Presidente lo tentó al ministro con otro destino, representante del país ante los organismos de la Unión Europea en Bruselas, función que ocuparon alguna vez
Diego Guelar y Roberto Lavagna, en estas horas en la grilla de los candidatos a reemplazarlo a Remes en el Ministerio.

«Gracias, Negro
-lo frenó Remes-, pero ahora necesito una semana para descansar y buscarme un nuevo trabajo. Dame tiempo.»

Anoche seguía en Olivos a la hora de la cena y ya habría aceptado ser jefe de asesores.

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