El público, congregado el lunes a la noche en el Teatro Coliseo para gozar el recital benéfico que organizó la Fundación SER, presidida por Cecilia Bolocco de Menem, no era el habitual. Con ansiedad, todos esperaban el arte de la delicada y menuda pianista Martha Noguera, mientras eran testigos de la reaparición pública de Carlos Menem junto a su esposa. Desde enero, cuando surgieron las versiones de su presunto embarazo, Cecilia Bolocco estaba en Chile.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El matrimonio Menem, que no eligió el pasillo central, sino uno de los laterales para ingresar, recibió tantas muestras de afecto que le fue difícil llegar a sus lugares en la primera fila. Entre los muchos espectadores se contaban Juan Carlos Romero y su esposa, la elegante Bettina, la ex embajadora Alicia Martínez Ríos, la ex diputada Ana María Mosso, la ex secretaria de Cultura Beatriz Gutiérrez Walker, la distinguida Beatriz Haedo de Llambí, el empresario Guido Parisier y los médicos Carlos Cecchi y Matilde Menéndez.
Los organizadores habían decidido no anunciar previamente el concierto a fin de evitar tumultos partidarios, manifestaciones a favor o quizás alguna agresión. Nada debía perturbar la serenidad de la música y el noble fin de la beneficencia. Inclusive, tampoco se le admitió el ingreso a la prensa política, y conseguir entradas era muy complicado porque había que solicitarlas con anticipación en el Hotel Presidente.
La pianista interpretó una robusta versión del «Claro de luna» de Beethoven, tres partituras de Federico Chopin con fuerte temperamento (el Nocturno y el Vals con acento polaco y poesía, y una aguerrida fuerza en la famosa Polonesa Op. 53, premiada con una atronadora ovación). Finalmente, las Tres Danzas Argentinas de Alberto Ginastera, con una evocadora «Danza de la moza donosa» precedieron las palabras de la organizadora de la velada. Cecilia Bolocco de Menem subió al escenario, entregó flores a la concertista y le dijo que su música le llenó el corazón. «El año 2002 fue muy difícil -dijo la dama, elegantemente vestida con un trajecito gris acero-, pero, siguiendo las enseñanzas de Kant, no hay esfuerzo que no reciba su compensación.» Recordó luego la visión de futuro de Domingo Faustino Sarmiento, partiendo de la educación de los niños tanto física c omo mental. Por eso, comentó, los pequeños que concurren a la escuela que amadrina son atendidos y controlados en forma integral, atención que incluye odontología, oftalmología y educación para la salud. Mientras esto decía, recibía desde la platea gestos de aprobación del doctor Carlos Cecchi y de Matilde Menénde z.
A continuación, la oradora dio más detalles sobre su Escuela Pública de Gestión Comunitaria que la Fundación SER sostiene, y a la que concurren 440 niños de barrios marginales, donde reciben educación y dos comidas diarias. Tienen un tambo, y la leche que produce se distribuye diariamente a más de 1.700 chicos de las escuelas públicas riojanas, informó Bolocco de Menem a los presentes con un lenguaje pulido y sereno decir.
Le regaló a Noguera un cuadro pintado por algunos de esos pupilos, a los cuales «se les está dando herramientas para que construyan su futuro, actuar sin egoísmos y amar sin condiciones», y citó a Menem afirmando que «el territorio de la riqueza es el hombre mismo cuando es útil a su patria». En lo que va de campaña, es la primera vez que este crítico encuentra a un candidato en un concierto de música clásica. Los demás aspirantes a la presidencia no parecen notar que los melómanos y la gente de la cultura estamos esperando alguna señal de que el tema, al menos, no les es indiferente.
Dejá tu comentario