Rozagante, como si la situación de pasivo le viniera mejor al cuerpo, Néstor Kirchner apareció ayer junto a Alberto Fernández (su jefe de Gabinete en las sombras) en un restorán de Puerto Madero, barrio de sus preferencias como también de la nueva clase del oficialismo. Se sentaron a compartir el novedoso menú de Central Market (establecimiento que abrió hace poco en la zona) junto a dos periodistas del monopolio «Clarín» que se esforzaron por anotar las directivas de los dos punteros kirchneristas. Es un clásico de los jueves que hombres del gobierno se reúnan con periodistas que después escriben los panoramas políticos del domingo, costumbre que se remonta por lo menos al último gobierno militar -lo hacían los ministros políticos con columnistas que aún adornan las páginas de algunos periódicos-. Es lo que explica lo que después escriben en ese género que disputa espacio con las demás vocerías del oficialismo.
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