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Sin embargo, entre quienes tienen alguna responsabilidad institucional, esa fórmula comenzó a ser vista como un slogan riesgoso. Lo advirtió este diario en Tapa el miércoles y se anticipó a una corriente que se extiende. Carlos Reutemann, por ejemplo, dijo que la pretensión de una renovación en masa de todos los cargos es «una aberración». «La Constitución es sabia cuando intercala la duración de los mandatos porque evita que se elija a todos según estados de ánimo que pueden ser circunstanciales», señaló el gobernador de Santa Fe.
Raúl Alfonsín entendió lo mismo, aunque se movió con mayor cinismo: cuando arreció mucho la pretensión de que «se vayan todos» (hasta con escraches en su domicilio de la avenida Santa Fe), decidió doblar la apuesta. Presentó en la Cámara de Senadores un proyecto en el que, además de la renovación de todos los mandatos, se promovía la reforma constitucional.
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