Cristina de Kirchner y Chiche Duhalde disputaron ayer el voto en el corazón del conurbano. Con diferencia de pocas horas estuvieron en actos en Avellaneda y en La
Matanza cruzando reproches cada día más violentos.
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Como el kirchnerismo no tiene referentes en este partido bonaerense, que está gobernado por el intendente Baldomero «Cacho» Alvarez, uno de los principales aliados del matrimonio Duhalde en el conurbano y secretario del PJ bonaerense, el gobierno movilizó en el acto de ayer a grupos piqueteros y activistas de base como el Movimiento Resistir y Vencer, la Juventud de Trabajadores Municipales, la JP Evita y el Movimiento de Trabajadores Desocupados.
A la primera dama no le importaron las críticas de su contrincante, Chiche Duhalde, que calificó al Frente para la Victoria de «partido piquetero». Tampoco que la cercanía de los piqueteros le haga perder al gobierno la adhesión de sectores moderados y también de sectores populares que se perjudican por los cortes de calles y accesos a los lugares de trabajo. Ni qué decir el enojo que despierta el piqueterismo en intendentes del conurbano que ven en ellos a competidores en el liderazgo local, alentados desde la propia Casa de Gobierno.
Incluso pareció redoblar la apuesta convocando un acto de este tipo en Avellaneda, precisamente donde ocurrió el asesinato de los piqueteros
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