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28 de septiembre 2017 - 23:32

Rozas, el nuevo Cambiemos y la estrella de Negri sin límites

• EL CHAQUEÑO CONFIRMÓ QUE SE VA DE LA JEFATURA DEL INTERBLOQUE, PERO CONSERVA LA DE RADICALES
En el juego de supervivencia dentro de la alianza de Gobierno, el entrerriano naturalizado cordobés terminó colocándose como un imprescindible para Macri. Camino despejado al Comité Nacional.

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Ángel Rozas
ás uno de los radicales más clásicos que hayan ingresado a Cambiemos. Ayer quedó en evidencia que su capacidad de adaptación a los nuevos estilos que se impusieron después de la firma de la sociedad entre el PRO, la UCR y la Coalición Cívica no es la misma que la de otros protagonistas de ese fenómeno político. Rozas se venía quejando en los últimos tiempos de las mismas cosas que cualquier otro dirigente radical integrante del Gobierno. En la intimidad, casi todos protestan por la falta de consulta de Mauricio Macri y Marcos Peña a la hora de tomar decisiones, por las desprolijidades en el armado de las mesas donde éstas se toman y por la ausencia de calle política en dirigentes del PRO a la hora de tratar a los socios. La diferencia, entonces, entre el resto de los radicales y Rozas es, obviamente, la capacidad de adaptación y el poder entender qué significó Cambiemos para la supervivencia del radicalismo y cómo aprovecharlo, a pesar de los "sapos" políticos que los radicales, alegan, deben comerse habitualmente.

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Es cierto que Rozas tuvo en los últimos tiempos una dosis extra de ese menú. Sobre todo cuando debió soportar que, aun inexperta en manejo de sesiones, Gabriela Michetti se animara a quitarle la posibilidad de debatir una cuestión de privilegio durante la sesión; justo a él, a un socio político del mismo acuerdo de gobierno, cuando se presume que esas perrerías políticas se les hacen sólo a los adversarios.

Fue tal la bronca de Rozas en la toma de esta decisión que lo alejó de la jefatura que ninguno de sus habituales amigos en el partido estaban al tanto: Mario Negri, Ernesto Sanz o Jesús Rodríguez no tenían idea de que iba a dar ese paso. Se insiste: sus cuestionamientos al Gobierno podían ser habituales, pero no se diferencian de los que hacen otros radicales que siguen integrando el elenco oficial sin problemas. A nadie llaman la atención protestas de ese tipo, y adelantar un final era, por lo tanto, más que difícil.

El chaqueño ayer les confirmó a todos los senadores radicales que se aparta de la presidencia del interbloque Cambiemos (que reúne a todas las bancadas del oficialismo) y sólo aceptó quedarse con la jefatura del bloque UCR. Tras esa decisión, en la primera línea del radicalismo dentro del Gobierno queda un solo hombre: el entrerriano-cordobés Negri, hoy un mimado de Macri a la hora de consultas.

Negri ocupó ya varios lugares, tanto por mérito propio como por alejamiento de otros, en la carrera dentro del oficialismo. En el radicalismo casi no tendrá contra si se decide a postularse para la presidencia del partido, trámite que debe hacerse en diciembre.

En el Gobierno, Macri lo quiere cerca. Muy cerca, reconocen muchos. Sanz, mientras tanto, sigue participando de algunas reuniones chicas en la Rosada y en Olivos, pero confirmando que pierde peso específico dentro de Cambiemos. Hoy Negri es mucho más imprescindible que cualquier otro radical a la hora de hacer política dentro del oficialismo. Es también un privilegiado de Elisa Carrió y a quien la chaqueña le tiene la máxima confianza. La Casa Rosada nunca se olvida de invitar a Negri a una reunión.

El final de Rozas llegó en una reunión del martes pasado, frente a los radicales Pamela Verasay, Alfredo Martínez, Silvia Elías de Pérez, Silvia Giacoppo y los PRO Laura Rodríguez Machado, Federico Pinedo, Marta Varela y Alfredo de Angeli. El chaqueño mandó esa noche a retirar a los secretarios y voceros presentes, lo cual anticipó una situación delicada. Una vez a solas, expuso al resto del interbloque que renunciaba de manera indeclinable por razones personales, aunque ya había deslizado el enojo a otros compañeros de bancada por destrato del Ejecutivo hacia su figura.

De hecho, Rozas no fue invitado al cónclave del lunes pasado en donde Marcos Peña y las principales espadas del oficialismo coordinaron la agenda económica que deberá afrontar el Congreso para los próximos seis meses. El senador, además, contenía una dosis alta de bronca por el no aviso -días atrás- de la visita de Macri a su provincia.

El martes se anticipó la decisión de Rozas con su ausencia a la reunión de gabinete. Durante la noche, el chaqueño recibió el llamado de Paula Bertol, quien pidió disculpas por desconexiones y el olvido al convite con Peña, pero fue en vano. Ayer se repitieron otros llamados desde la Rosada. Los senadores radicales le pidieron a Rozas no abandonar la titularidad del bloque UCR; el chaqueño aceptó y continuará al menos hasta el cambio de autoridades del Senado. Después de eso los radicales volverán a pedir al PRO la presidencia del interbloque para otro senador de su bancada.

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