15 de marzo 2001 - 00:00

Ruckauf pretendió justificar la pícara firma de zapatillas

Buenos Aires - Carlos Federico Ruckauf dedicó gran parte del día de ayer a poner cara de malo ante las cámaras de televisión, enojado con los legisladores que lo criticaron por repartir casi un millón de pares de zapatillas, estampadas con un logo proselitista, a niños carenciados de la provincia.

«Está en la lengüeta, que es un lugar que no se ve.» «Es para evitar que las roben y las revendan.» Esos fueron los dos argumentos que utilizó el gobernador para intentar corregir un error que lo instaló en el medio de la polémica.

También cuestionó la «mala leche» de los aliancistas que denunciaron el hecho -los frepasistas Susana Moledo y Horacio Piemonte- imputándoles pretender tapar los fracasos del gobierno nacional en materia social.

Por su parte, igual de indignados, los diputados aliancistas reprocharon que el gobernador haya utilizado «fondos públicos» para hacer campaña electoral y haya especulado con la «necesidad de los que menos tienen».

Solá, enojado

El enojo, que ayer reinó en Buenos Aires, alcanzó también al vice-gobernador Felipe Solá, quien afirmó que el reparto de calzado con el logo de Ruckauf fue una «alcahuetería poco feliz», entendiendo que lo había ordenado algún subordinado del mandatario.

Más tarde, el propio gobernador aclaró que la decisión la tomó él mismo y desparramó los poco creíbles fundamentos mencionados líneas arriba.

No es la primera vez que planteos de este tipo ponen en aprietos al jefe bonaerense. Durante los Torneos Juveniles Bonaerenses repartió remeras y gorras con el mismo estampado: su firma y el eslogan: «Buenos Aires para Todos».

También hubo quejas con los carteles que escoltaban los escenarios de recitales auspiciados por la provincia el verano último. Más de un músico -
Fito Páez, por caso- despotricó contra esa ostentación proselitista.

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