Casi de entrecasa, entre amigos, el peronismo bonaerense regresó ayer a la quinta de San Vicente, exactamente un año después del bochornoso enfrentamiento entre militantes de Camioneros y la UOCRA de La Plata, para recordar el 17 de octubre de 1945.
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Limitado a autoridades del PJ de Buenos Aires y a un puñado de alcaldes, el acto funcionó como una especie de « desagravio» por los incidentes del año pasado durante el traslado de los restos de Juan Domingo Perón. No participaron, claro está, jefes sindicales.
Los gremios, organizadores a través de las 62 Organizaciones Peronistas y la CGT de aquel traslado optaron por el perfil bajo: Hugo Moyano estuvo, debajo del escenario, en La Matanza con Cristina de Kirchner; por la tarde, en tanto, hubo una cumbre en la Seis-Dos.
En tanto, los protagonistas visibles del escándalo estuvieron fuera de radar. El gatillero y chofer de Pablo Moyano, Emilio «Madonna» Quiroz, no apareció por ninguna celebración. Juan Pablo «Pata» Medina hizo un recordatorio propio en la puerta de su gremio.
La vicegobernadora Graciela-Giannettasio fue la encargada de explicitar el objetivo del homenaje en San Vicente: «Este acto tiene una sola misión: desagraviar a Perón de lo que las fuerzas mezquinas y prebendarias hicieron el 17 de octubre del año pasado», aseguró.
Asistentes
«Perón está presente en todos los lugares y en todos los ámbitos donde hay una construcción de Nación», la escoltó, en el cierre, José María Díaz Bancalari, titular del PJ bonaerense y ordenador de ese espacio posduhaldista que se kirchnerizó en 2006.
Del acto participaron, además, la intendenta local, Brígida Malacrida de Arcuri -que dio la bienvenida-; su esposo, Antonio Arcuri; el intendente de Tres de Febrero, Hugo Curto; y el de San Fernando, Osvaldo Amieiro; y, entre otros, los diputados Jorge Landau, Jorge Villaverde y Oscar Rodríguez.
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