11 de octubre 2006 - 00:00

San Vicente, tierra "caliente" para la interna justicialista

Ironías del peronismo: el destino final -si no sobreviene una sorpresa- donde descansará Juan Domingo Perón desde el próximo 17 de octubre no es por estas horas un territorio calmo. Cerca de la quinta de San Vicente, donde se construyó el mausoleo, el clima político alcanza niveles de ebullición propios de principios de esta década, cuando caían presidentes, se fugaban gobernadores y volteaban a intendentes.

Cerca nomás de la quinta 17 de Octubre, en el municipio de Presidente Perón -otra paradoja genial- el peronismo mantieneuna riña cruel y sanguinaria que podría costarle el cargo a Aníbal Regueiro, jefe comunal que fue hasta diciembre pasado heredero, en más de un sentido, de Oscar Rodríguez y Mabel Müller.

La historia, que no empezó hace poco, se arrastra desde que luego de la derrota de octubre pasado, Regueiro se desmarcó de la contención política del ex señor 8 de la SIDE y, vía Oscar Parrilli, se arrimó al kirchnerismo. Como su lazarillo actuó el diputado Fernando «Chino» Navarro, y hoy Regueiro aparece contenido en el bloque de los «Sin Techo» que ordena Edgardo Depetri.

Entre idas y vueltas, con dirigentes versátiles y fidelidades fugaces, el matrimonio Rodríguez-Müller controla ahora a 13 de los 18 concejales de Presidente Perón. Por ley, para destituir a un intendente, son necesarios los dos tercios del cuerpo deliberativo. Numéricamente, Regueiro está a tiro de sesión y una ráfaga de manos levantadas.

No todo es tan simple, pero ante esa adversidad el intendente busca en la Casa Rosada la protección que no tiene en otros lugares. Es que, en su breve estadíacomo intendente K, se enemistó con buena parte de sus pares del conurbano sur por, justamente, incentivar la rebeldía de dirigentes contra los jefes territoriales de cada municipio.

Días atrás, por ejemplo, se cruzó con Brígida Malacrida, jefa comunal de San Vicente (que con su marido, Antonio Arcuri, tiene un antiguo recelo con Rodríguez-Müller) y también se topeteó con Juan José Mussi, de Berazategui. Regueiro tiene una ventaja: el ex número dos de la SIDE de Duhalde no genera precisamente amistades efusivas entre los demás peronistas.

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