Daniel Scioli participó de la primera reunión del nuevo directorio del Banco Provincia, cuyo
presidente es Guillermo Francos.
Con un rojo inicial proyectado en unos 5.000 millones para 2008, sin computar los seguros aumentos salariales, Daniel Scioli plantea rediseñar el Ministerio de Economía bonaerense, que capitanea su amigo y contador Rafael Perelmiter, para mejorar la administración.
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El primer paso lo dio con la creación de la Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA) que dirige Santiago Montoya. En carpeta tiene, ahora, la conformación de otra agencia que se dedicará a los planes de desarrollo y a administrar la deuda provincial.
Esa oficina, que está a la firma del gobernador, se llamará -según fuentes del gobierno y la Legislatura-Agencia Provincial de Desarrollo (APD) y concentrará las tareas que corresponden, en el esquema actual, a la Secretaría de Finanzas que será borrada del organigrama.
De ese modo, el mapa organizativo de la cartera de Economía quedará con Perelmiter al frente, dos subsecretarías y dos agencias. El joven Luciano Digresia estará al frente de la de Hacienda y Julio Acosta en la de Coordinación Municipal y Federal.
Destino
Digresia es un economista vinculado con Carlos Mosse, virtual viceministro de Economía durante la era Kirchner que dejó ese cargo para asumir una banca como senador provincial en Buenos Aires, donde presidirá la clave Comisión de Presupuesto de la Cámara alta.
El último destino de Acosta fue la administración de ese cuerpo legislativo mientras lo presidía Graciela Giannettasio.
En tanto, al frente de la ADP será designado Patricio Furlón sobre quien recaerá la administración de la deuda que arrastra la provincia.
El plan de Scioli es concentrar el manejo del área económica y por eso, en vez de recurrir a un técnico ajeno, como hubiese sido el caso de Carlos Fernández -a quien le reservan un lugar en Nación- optó por poner a un hombre de su extrema confianza como Perelmiter.
Será Perelmiter quien, con su equipo de colaborador, deberá esforzarse por domar el déficit financiero que heredará de la administración de Felipe Solá que, a su vez, recibió de la breve y estruendosa estadía de Carlos Ruckauf como gobernador bonaerense.
Los números que, en reserva, manejan los sciolistas son delicados. De arranque, sin computar posibles -pero secretamente prometidos- aumentos salariales a los estatales, el rojo fiscal del 2008 ascenderá a aproximadamente 5.000 millones de pesos. Como, además, se estima que el costo salarial adicional será de entre 1.500 y 3.000 millones, el déficit podría tocar incluso los 8.000 millones. Sólo con un generoso auxilio de la Casa Rosada ese monto podrá cubrirse sin generar tensiones en la provincia.
Por lo pronto, sobre la base de los 5.000 millones de déficit operativo -sumando gastos, más amortizaciones e intereses de deuda-la cobertura requerirá que la provincia salga a colocar deuda en el exterior para conseguir unos 1.500 millones de pesos.
Ese será el debut de la Agencia Provincial de Desarrollo que tomará bajo su órbita los aspectos vinculados al financiamiento. Además, esa oficina, dependerá técnicamente la renegociación de los 2.952 millones de pesos de deuda incorpora al Programa de Financiamiento Ordenado (PFO).
De allí la composición del déficit actual y el financiamiento previsto: $ 3.000 de deuda con Nación se refinanciarían; $ 500 millones se cubrirían con recursos de organismos internacionales y $ 1.500 ingresarían a través de deuda colocada en el exterior. Habrá que ver a qué costo.
A su vez, ahora ya instalado en su AFIP bonaerense, Montoya deberá construir con una recaudación extra para reducir la brecha. Del éxito de la promocionada y pretendida agencia recaudadora dependerá la dimensión del déficit adicional por aumentos salariales.
Montoya le prometió a Scioli que logrará mejorar en más de $ 500 millones los ingresos propios de la provincia. El gobernador le pidió un esfuerzo extra para mejorar ese número.
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