«Los mejores años son los que van a venir.» La frase de Carlos Menem a Daniel Scioli, convalesciente de la operación que lo privó de su brazo derecho, fue premonitoria. Allí nació su carrera política.
Empezó igual que su vocación de motonauta. La primera vez que Scioli navegó a velocidad se mareó. Hombre de cumplir sus metas, insistió hasta que dominó las lanchas de alta velocidad y llegó a campeón del mundo.
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En política su primera elección en 1997 la ganó con poco margen porque tuvo el apoyo de la parte sur de la ciudad de Buenos Aires únicamente.
Esta vez caminó intensamente Buenos Aires y los votos de la fracción norte fueron decisivos para ganarse el reconocimiento como un hombre de la ciudad de Buenos Aires. Creció en Palermo y Belgrano, principalmente. Zonas como Saavedra también lo favorecieron con su voto.
Scioli estuvo muy solo en la campaña. No hablaron en favor de él gobernadores ni referentes del PJ. Sólo su mentor Carlos Menem, de quien nunca renegó, y Domingo Cavallo, con limitaciones, estuvieron con él. Poco más de $ 600 mil y espacios gratuitos en televisión, fueron el costo de esta muy buena actuación en Capital Federal.
• Pro y contra
En los últimos días tuvo que soportar una fuerte campaña contra Carlos Menem que hizo temblar sus posibilidades. Pero también lo ayudó el exceso verbal de Elisa Carrió con quien comparte el trabajo en la Comisión de Investigación del Lavado de Dinero. Las denuncias escandalosas de la diputada del ARI, después desmentidas, ayudaron a que creciera.
Scioli logró con un discurso uniforme el respaldo de dos hombres fuertemente enfrentados: Menem y Cavallo. Se unió al partido del ministro de Economía e hizo campaña junto a Horacio Liendo quien, con peor suerte, se postuló para senador.
La gran virtud de Scioli no es sólo haber llevado al justicialismo del magro 1,8% que cosechó en la Capital Federal en la última elección a cerca de 12%, sino haber captado al electorado sin un discurso demagógico y pidiendo apoyo para Fernando de la Rúa.
Tuvo la generosidad que le faltó a Raúl Alfonsín y la lealtad que estuvo ausente en el resto de los candidatos de la Alianza y del ARI.
Ahora Scioli, más fuerte y con luz propia, piensa en la próxima elección.
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