18 de marzo 2005 - 00:00

Se agudiza la crisis con la Iglesia: Gobierno quita apoyo a Baseotto

El presidente Néstor Kirchner firmó hoy un decreto mediante el cual dejó "sin efecto" el acuerdo que se le había dado a monseñor Antonio Baseotto como obispo castrense y dispuso que no perciba más el sueldo que le pagaba el Estado.

El anuncio fue dado a conocer oficialmente en la Casa de Gobierno por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, durante una conferencia de prensa que ofreció junto al canciller Rafael Bielsa y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri.

Bielsa y Oliveri, minutos antes, habían estado reunidos con Kirchner en su despacho, donde el jefe de Estado firmó el decreto ante la presencia del Secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini.

Para Fernández, la decisión adoptada por el Presidente "supone que Baseotto cesa en su función de obispo castrense".

En ese sentido, dijo que en el caso de los obispos castrenses "el nombramiento es una propuesta que hace la Iglesia y debe contar con el acuerdo del Gobierno" de cada país.

Pese a la decisión adoptada en este caso, el jefe de Gabinete aseguró también, después de la conferencia de prensa, que "no hay debate, ni disputa, ni confrontación" entre el Gobierno nacional y la Iglesia.

Por su parte, el canciller Rafael Bielsa estimó, durante la rueda de prensa ofrecida en la Casa Rosada, que "la Santa Sede tendrá que hacer una propuesta" para que otro prelado ocupe el Obispado Castrense, y señaló que en ese caso "el Poder Ejecutivo evaluará" si la acepta.

Al respecto, indicó que "si la propuesta responde a las condiciones que se estiman indispensables, se aceptará la propuesta de la Santa Sede".

Pese a ello, voceros eclesiásticos señalaron que la remoción de un obispo castrense en facultad exclusiva del Vaticano, más allá de la opinión del Ejecutivo.

Fernández, al dar precisiones sobre el decreto 220 firmado esta mañana por Kirchner, precisó: "Se deja sin efecto el acuerdo que en su momento se le brindó a su excelencia reverendísima, monseñor Antonio Baseotto, y deroga el decreto 2499 del 1 de diciembre de 2002 que fue el que lo ubicó en ese lugar".

El funcionario, al fundamentar la medida, dijo que "como es de dominio público, monseñor Baseotto hizo una serie de declaraciones que a juicio del Poder Ejecutivo Nacional" han tenido "connotaciones muy fuertes", en el marco de la polémica que se abrió entre el prelado y el ministro de Salud, Ginés González García en torno al aborto.

Baseotto, en esa oportunidad, tomando un pasaje bíblico como referencia, hizo mención a la frase que señala que quienes "escandalizan a los pequeños, merecen que le cuelguen una piedra de molino al cuello y lo tiren al mar".

Aquella referencia había surgido luego de que el ministro de Salud se expresara a favor del aborto el ciertas condiciones, tema que es considerado altamente sensible por parte de la Iglesia.

Al respecto, Fernández consideró que esas expresiones del prelado "recomendaban hacer algo muy parecido a lo que ocurrió en los años de la represión en la Argentina, cuando se llevaban a cabo los 'vuelos de la muerte'".

"En virtud de esas declaraciones, el Presidente ha tomado esta decisión", afirmó Fernández, quien además explicó que el "cargo de obispo castrense, es propuesto por la Iglesia y debe contar con el acuerdo del Poder Ejecutivo Nacional".

Baseotto, al aclarar sus expresiones, sostuvo que se había remitido al capitulo 18 del evangelio de San Mateo donde Jesús habla de quienes escandalizan a los pequeños.

El jefe de ministros, a su vez, enfatizó que el acuerdo que le había dado el Ejecutivo a Baseotto "es el acuerdo que se dejó sin efecto ahora", y de inmediato puntualizó que el artículo segundo del decreto firmado por Kirchner suspende la vigencia del decreto 1084 "hasta tanto se designe un nuevo obispo castrense".

Al respecto, explicó que mientras se espere la nueva designación por parte de la Iglesia, la remuneración de 5.000 pesos mensuales que cobraba Baseotto "dejará de ser percibida".

Fernández manifestó que "con esta decisión el Gobierno pretende mantener incólumne su compromiso absoluto, no solamente con la plena vigencia de los derechos humanos, sino con el combate de la impunidad, la injusticia y cualquier forma de ocultamiento de los crímenes aberrantes, como también contra cualquier forma de reivindicación de esos hechos".

De inmediato, recordó que "en este caso ha sido el obispo castense quien se ha expresado del modo que lo hizo".

Luego aclaró que "sin ninguna duda el Gobierno hubiese tomado la misma determinación si cualquier funcionario del Poder Ejecutivo hubiera tenido expresiones tan poco felices como éstas".

Además, sostuvo que "el Obispado Castrense obviamente existe y en cuanto tengamos la nueva propuesta de la Iglesia y tenga el acuerdo del Poder Ejecutivo será designado" un reemplazante de Baseotto.

Consultado sobre si esta medida tiene alguna incidencia en la relación entre los Estados Argentino y el Vaticano, el jefe de Gabinete respondió: "entiendo que no significa nada, significa simplemente que así como existe por parte del Poder Ejecutivo la posibilidad de brindar el acuerdo, existe la facultad de restárselo".

Por su parte, Bielsa aclaró que de ahora en más "la Santa Sede tendrá que hacer una propuesta de acuerdo con sus formas y tiempo propios, y el Poder Ejecutivo lo evaluará", y enfatizó que "si la propuesta responde a las condiciones mínimas e indispensables para una tarea de esa responsabilidad se la aceptará en las mismas condiciones que se hizo anteriormente".

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