Se amplía menú anti-K para la presidencial

Política

En familia, el fin de semana, Mauricio Macri anudará su decisión última que, todo indica, será competir en la Ciudad. Si se confirma, el líder de PRO mezquinará cualquier otra jugada y dejará para junio el diseño -y el anuncio, claro- del esquema nacional.

Entre dos fuegos -los que lo reclaman en la ciudad vs. los que lo empujan a la presidencial- Macri escucha y pide tiempo. La semana que viene, muy probablemente el miércoles, hará pública su determinación que, confesó en privado, tiene resuelto en 90%: el duelo porteño.

  • Pulseada

    Sobre ese supuesto, se detonó una pulseada silenciosa (y no tanto) entre los caciques de la oposición para treparse al ring que liberaría Macri. En principio, el menú es variado y presentará mutaciones cuando finalmente se sirva la mesa presidencial:

  • Que todo se demore a junio depende de un dato frío: para entonces estará puesto el resultado porteño en el que, se presume, figurará Macri. De ganar en la Capital, el líder de PRO aspira a ser «el gran elector» que digite al candidato que enfrente a los Kirchner. De perder digna y ajustadamente (peor resultado posible según el prisma macrista), Macri podría ser él mismo el candidato presidencial. Esta alternativa, descartada de plano días atrás, ahora tiene un margen de factibilidad.

  • Dentro de los matices que presenta el macrismo y, más amplios, la sociedad con Recrear, algunos voceros no descartan que se llegue a un acuerdo con Roberto Lavagna. Unos hablan de pacto de hecho y otros de entendimiento silencioso, pero esa opción figura en el abanico opositor a pesar de que Macri habría dado señales negativas a un acercamiento con el ex ministro. Mirada pragmática, en el macrismo leen que en alianza con Lavagna, el núcleo PRO podría obtener «15 diputados nacionales» para engrosar la presencia macrista en el Congreso. Otros dirigentes que estuvieron en las últimas horas con el presidente de Boca otorgan mínimas chances a una entende con Lavagna.

  • Apenas surgió el rumor de que Macri se volcaría a la Capital, Ricardo López Murphy se anotó para disputar la presidencial. Rompió, incluso, una promesa de silencio que le pidió el presidente de Boca antes de anticiparle que tenía decidido apostar a la jefatura porteña. Lo de LM se entiende: socio menor de PRO, interpreta que debe es el candidato natural a la presidencia si no compite Macri. Parte en las próximas horas a EE.UU. donde permanecerá 10 días. La traba que se levanta frente a López Murphy es el nivel de disidencias que genera entre los peronistas que no le perdonan un poema cáutico que pronunció por radio contra la cumbre del PJ anti-K en «Los Dos Chinos».

  • En la vereda de enfrente aparece Ramón Puerta, misionero que repuntó en la constelación peronista con el triunfo del No en Misiones, que orejea las cartas para resolver si va por la gobernación de su provincia o se aventura a la presidencial. Amigo de Macri, Puerta aparece como ordenador de la disidencia que se nuclea en Peronismo de Pie (PdP). Surge, en apariencia, como uno de los comodines a los que podría respaldar Macri si decide no jugar en persona la presidencial.

  • En un rango diferente, aparece Juan Carlos Blumberg. El ingeniero tenía decidido ser candidato a gobernador contra viento y marea en tanto Macri se anote para disputar en octubre contra un Kirchner. Con ese imán en veremos, el padre de Axel congeló sus movimientos. A su lado, camuflado, un hombre llegado de La Matanza, le sugiere ahora que se anote para la presidencial. A Macri no termina de convencerlo esa posibilidad aunque fue él mismo quien, en un reportaje con Ambito Financiero, dijo que Blumberg podría ser el candidato presidencial de PRO.

  • Con otro ímpetu también Jorge Sobisch se lanzó a reclamar que, sin Macri, el casillero nacional le correspondía. El neuquino estaba prácticamente fuera del entrevero nacional y, con el corrimiento del boquense, volvió a poner el foco en ese territorio.
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