17 de enero 2002 - 00:00

Se dialoga la concertación

Escasany, Cárdenas, Cassaretto y Juan Pablo Cafiero
Escasany, Cárdenas, Cassaretto y Juan Pablo Cafiero
Eduardo Escasany, del Banco Galicia, defiende el «corralito Duhalde», con fondos de plazo fijo que no se mueven, salvo dentro de la misma entidad. Emilio Cárdenas, del HSBC, quiere el «corralito Cavallo» más flexible, donde tampoco se podía disponer fuera del sistema de los fondos de los ahorristas pero sí se permitía transferir de un banco a otro. Monseñor Cassaretto está preocupado por la violencia y por defenestrar al secretario de Culto, Esteban Caselli, un incentivador de la imagen de su jefe, Carlos Ruckauf, hoy canciller. Finalmente, a «Juampi» Cafiero, quien en realidad desde la izquierda ama la sentencia guevarista «no le temáis a la violencia porque es la partera de los nuevos tiempos», le agradaría terminar con banqueros y pacificadores al mismo tiempo.

Unidos ayer por los «idus de la concertación» en reuniones diarias, largas, dialogadas, sin propuestas concretas. Algunas se hacen en la sede de Cáritas en forma recoleta, sin refrigeración para obligar a sacarse los sacos y emparejar, en la igualdad de las camisas, a la banca, los empresarios buenos y los prebendarios, la corrupción sindical, el asistencialismo honesto en base a recolección de fondos y el político en base a déficit presupuestario, la Iglesia politizada del padre Farinello (visitó a Eduardo Duhalde) y la Iglesia obligada a pedir conciliaciones, aunque sean utópicas. Cantaría Joan Manuel Serrat: «Vamos bajando la cuesta que arriba en mi calle se acabó la fiesta». Aquí recién empieza.

Dejá tu comentario

Te puede interesar