14 de marzo 2008 - 00:00

Senado: rueda cabeza de un kirchnerista

El kirchnerismo perdió ayer a un funcionario clave en el Senado. Julio Cobos terminó aceptándole la renuncia a Jorge Tieppo, secretario administrativo de esa Cámara, después de haber declarado en una causa en Mendoza donde se lo investiga por el otorgamiento de un crédito en forma supuestamente irregular cuando ocupaba el Fondo Provincial para la Transformación y el Crecimiento, durante la gobernación de Cobos.

El comienzo del fin de Tieppo arrancó hace 48 horas cuando el propio funcionario le comunicó a Cobos que dejaría su cargo para no estorbarle el panorama político al vicepresidente con las acusaciones contra él, en medio de un proceso donde el gobierno de Celso Jaque investiga a varios funcionarios de la gobernación anterior. Cobos le dijo entonces que fuera a Mendoza a prestar declaración y que a su regreso resolverían la situación.

Anoche, el vicepresidente, decidió aceptarle la renuncia. La historia comenzó con un fallo de diciembre pasado del Tribunal de Cuentas provincial que condenó a los ex ministros de Julio Cobos, Laura Montero, Alejandro Gallego y Tieppo, responsable del Fondo a pagar una multa de $ 1.000 cada uno por un crédito de $ 9 millones de pesos que fue otorgado a la empresa de Transporte El Cacique, del presidente de la Asociación Unida de Transportistas de Mendoza. Luego vino la investigación judicial que está en manos del fiscal de Delitos Complejos, Luis Correa Llano, donde se lo acusó de un posible «incumplimiento de los deberes de funcionario público» por el crédito otorgado en 2005.

Ayer por la mañana, Tieppo declaró en esa causa y a la salida de los tribunales en Mendoza adelantó que pensaba insistir con su renuncia. Cuando llegó a Buenos Aires llamó a Cobos por teléfono y el vicepresidente entonces no le puso más reparos. En realidad, el vicepresidente no puede aceptarle la renuncia: ese cargo pertenece al cuerpo y no al vicepresidente. El funcionario debe presentarla ante todo el Senado, el que la aprobará en una sesión, casi con seguridad el 26 de marzo, momento en que jurará el sucesor que Cobos ahora debe elegir.

«Es lo mejor que podía pasar antes de que se complicara esta operación», se decía ayer en las cercanías de Cobos. Pero a pesar de la calma que trajo la renuncia, el conflicto no es un tema menor.

Jaque tiene un frente abiertocon algunos de los ex funcionarios de Cobos en Mendoza. Desde diciembre lanzó una investigación de todas las áreas -no olvidar que ambos ahora son oficialistas, pero uno es radical K y el otro peronista-de la administración mendocina. En esa revisión de papeles cayó Tieppo.

Pero al mismo tiempo, el gobernador enfrenta una tormenta que le llega desde la Casa Rosada. El gobierno ya le hizo sugerencias para que solucione el problema que le generó Carlos Rico Tejeiro, subsecretario de Seguridad de Mendoza. El hombre de la polémica es un ex comisario acusado de haber integrado un grupo de entrenamiento antisubversivodurante la dictaduray participado del G78 mendocino,encargado de mantener esa provincia en paz durante el Mundial de 1978.

Llegó al cargo de la mano de Juan Carlos Aguinaga, el ministro de Seguridad provincial, que ocupa la cartera por el acuerdo que Jaque cerró con el Partido Demócrata.

Hoy le llueven al gobernador denuncias de organismos de derechos humanos contra Rico, inclusive algunos se le instalaron en la provincia complicándole la gestión con el guiño del gobierno.

En ese punto Jaque se convirtió en un caso único en el país: aún se niega al pedido de Cristina de Kirchner para que remueva a Rico. Para resistirse da dos argumentos claros: Rico no aparecía implicado judicialmente en ninguna causa cuando se pidieron referencias al momento de nombrarlo y, además, renunciarlo implicaría romper el acuerdo con los demócratas lo que debilitaría su gobierno.

Jaque, de fuertes convicciones religiosas, a pesar de los ruidos con la Casa Rosada, mantiene un protector aun en el gobierno como Juan Carlos Mazzon y tiene apoyos también en la provincia por su cercanía con Arturo Lafalla. Gracias a esa base, puede revisarle la gestión a Cobos y de paso molestar al gobierno nacional, mientras mantiene la pulseada por la agitada seguridad mendocina.

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