Lo habíamos dicho: si a Luis Barrionuevo lo acosaban para expulsarlo del Senado por su antidemocrática actitud en Catamarca, mandando a incendiar urnas y amenazando a votantes, iba a esgrimir su «libreta negra». El primero que ordenó al bloque justicialista tapar y no menear este grave asunto fue el propio presidente Eduardo Duhalde. Pero la senadora Cristina Kirchner -que preside la Comisión de Asuntos Constitucionales que debería tramitar la expulsión-no integra más el bloque del PJ en el Senado. Por eso ayer «robaba cámaras y periodistas» hablando contra el barbarismo de Barrionuevo. Bastó que tales dichos de la mujer llegaran a conocimiento del sindicalista y senador cobijado en el bloque justicialista. Y Barrionuevo le mandó el mensaje para acallarla: «Si no para de hablar, bajo al recinto con 10 carpetas sobre su esposo». Como se sabe, el esposo es Néstor Kirchner, candidato oficial del gobierno a presidente de la Nación el 27 de abril próximo. Entre la corruptela política la «libreta negra» de un sindicalista como Barrionuevo es temible y constituye su pasaporte a la inmunidad con que se mueve en la vida pública. Por eso los gremialistas -precavidos- sacaron ayer una adhesión de casi 100 gremios al barbarismo de Barrionuevo. Tal «información» no se limita a políticos. Se sabe que es mucho más abultada con negociados de sus colegas sindicalistas. Es lógico porque éstos encabezan la corrupción del país por cifras millonarias aunque las «cámaras sorpresa» siempre se ponen para un policía de $ 600 mensuales que pide una coima a la prostitución o una pizza. Que Barrionuevo domina mafia con dinero que extrae al PAMI y organismos asistenciales del Estado más las famosas «obras sociales» lo da el hecho de que cuando ayer un senador serio, Raúl Baglini, radical, pedía en la sesión tratar primero el caso de la barbarie de Barrionuevo en Catamarca, sorpresivamente se cortó la luz en el Senado. País poco serio si un personaje como Luis Barrionuevo es senador de una Cámara donde se autotitulan «los padres de la patria».
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Forzado por las circunstancias y los 29 legisladores de la oposición que clamaban por la cabeza del frustrado candidato a gobernador del PJ (la Constitución provincial le impidió presentarse porque no cumple con el requisito de 4 años de residencia inmediata en el distrito), el peronismo buscó un generador eléctrico prestado y abrió el debate. Hasta ese momento, el PJ pretendía disimular la discusión y pasar las actuaciones a la comisión de Asuntos Constitucionales que aún no ha sido conformada para la temporada 2003. El objetivo era salvar a Barrionuevo -hincha de Independiente que es presidente de Chacarita Juniors, y que vive en la localidad bonaerense de San Martín y pretende ser gobernador de Catamarca-, sea como fuere.
El corte de energía derivó en una serie de gags, dignos de los hermanos Marx. A cinco minutos de que comenzara el apagón y mientras el radical En el interín, con la cámara a oscuras, la esposa de Kirchner le gritaba a Baglini:
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