10 de enero 2003 - 00:00

Show de vices trae mayor desconcierto

A pesar de la resistencia que genera la candidatura de Néstor Kirchner en el PJ bonaerense, ayer siguió el show de los vices. Los duhaldistas más renuentes a acompañar al santacruceño respiraron con alivio cada vez que se mencionaba al intendente de La Matanza, Alberto Balestrini, como vice del patagónico.

Aferrados a la ortodoxia del peronismo de Lomas de Zamora, repetían como un mantra: «Mientras no suene un candidato a vice de extrema confianza de Negro es porque no está cerrado el acuerdo».

Balestrini
mantiene fluidas relaciones con el duhaldismo clásico, pero no comulga con el entorno presidencial. En todo caso, puede definírselo como uno de los primeros kirchnerianos del conurbano: se acercó al gobernador de Santa Cruz apenas amagó con proyectarse a nivel nacional a mediados de 2002.

El matancero no es único anotado en la grilla de aspirantes a acompañar a «Lupín». El adelantado fue Daniel Scioli, aunque no por voluntad propia. El propio Duhalde improvisó la fórmula Kirchner-Scioli cuando el martes se despachó por radio sobre la necesidad de poner en marcha una renovación en el partido.

El secretario de Turismo --a quien le adjudican alta performance en las encuestas gubernamentales-pasó a un segundo plano, después de que Kirchner le pidiera al presidente un ladero del PJ provincial.

• Enigma

Aunque no personalizó la demanda, el designado entendió que podía estar aludiendo de manera implícita a Hilda Chiche Duhalde, una suerte de garante de cualquier entente con Duhalde.

Seguramente, Kirchner ni siquiera mencionó a la primera dama por una cuestión de cábala, más que por prudencia (si bien esto hubiera podido traerle problemas domésticos con su esposa, Cris-tina Fernández de Kirchner): no le gustaría correr la misma suerte que José Manuel de la Sota, quien --sien-do aún postulante del oficialismo-clamó, sin éxito, por Chiche cuando necesitaba una contundente prueba de amor desde la vereda duhaldista.

En la víspera, circularon otros vices, por ejemplo, el intendente de La Plata,
Julio Alak (otro seguidor de Kirchner), y el ministro de la Producción, Aníbal Fernández (curiosamente, uno de los más reacios al santacruceño en Casa Rosada). Se sumó a la danza un enigma que lanzó el propio Duhalde a sus amigos: «Estoy pensando en un joven, que podría dar una sorpresa». Los interlocutores del cacique de Lomas de Zamora se tomaron en serio el amague, hicieron especulaciones surtidas y algunos de ellos concluyeron que se trataba de Sergio Massa, un treintañero que es director ejecutivo de la ANSeS (antes fue diputado en la Legislatura platense). El Presidente lo nominó como uno de los animadores de la renovación del PJ versión 2003.

Dejá tu comentario

Te puede interesar