10 de mayo 2001 - 00:00

Sigue la ronda para reemplazar a Chacho Alvarez

Carlos Alvarez
Carlos Alvarez
Los frepasistas tratarán de acordar esta tarde la designación de una conducción colegiada que reemplace a Carlos Chacho Alvarez, quien la semana pasada renunció a la jefatura partidaria. La sucesión viene demorada por la crisis interna: están sumergidos en una discusión sobre la relación que deben mantener con el gobierno.

Los herederos de Alvarez no pudieron acordar una cúpula el viernes pasado, durante una interminable catarsis en la Casa del Frente, que obligó a pasar a un cuarto intermedio hasta hoy a las 13. El encuentro, sin la presencia de Chacho, derivó en un muestrario de la atomización intestina, producto de las contradicciones del líder caído.

Llegan a este plenario con una nueva amenaza de fractura latente. Anoche, Darío Alessandro tenía agendado continuar con un debate doméstico en la tropa del Frepaso en el Congreso. La sesión en la Cámara baja funcionaba de pretexto para evitar esa cita para la pelea.

Anteayer, postergaron una decisión sobre si volvían o no a formar un bloque autónomo, por afuera de la Alianza y con independencia de la UCR. El santacruceño Rafael Flores propuso que Alessandro abandonara la presidencia de la bancada aliancista para abroquelar lo que dejó el chachismo.

Ante el amague de una eyección de algunos «históricos» del FG como Marcela Bordenave, hubo intentos de contención, por caso, el de Flores. La polémica condujo a una alternativa más extrema, de la cual fue vocera la viuda de Germán Abdala, quien disparó la posibilidad de romper con la «entente» a nivel electoral.

Comprensiva

Alessandro y Rodil fueron los únicos que se plantaron firmemente contra ambas opciones. Curiosamente, José Vitar -quien suele trabajar junto con Alessandro, Rodil y «Juampi»- se mostró comprensivo con las posturas más cuestionadoras (pensaron que lo podían convencer de que los acompañara en una eventual salida de emergencia).

Hasta ayer por la tarde, había 6 nuevos rupturistas liderados por
Bordenave. Aunque se resistían a enrolarse en el Frente para el Cambio que animan la azafata Alicia Castro, el intransigente Gustavo Cardesa, el auyerista Alfredo Villalba y el abogado de los derechos humanos, Ramón Torres Molina. En verdad, simpatizan más con el ARI de la radical combativa Elisa Carrió, pero ahí no están dispuestos a recibir a los malheridos que saltan desde el Frepaso. En ese sentido, respetan la opinión del propio Chacho, que entronizó a la Carrió como ejemplo a seguir.

Díscolos

Los más díscolos eran, además de Bordenave, los ceteristas Eduardo Macaluse, Jorge Giles y Elsa Quirós, más el entrerriano Federico Soñez y el ruralista Humberto Volando. El socialista popular Gustavo Galland, que está enfrentado con la conducción de su partido, ya decidió romper y armar un bloque unipersonal.

Se descuenta que formarán parte del directorio frepasista
Aníbal Ibarra, el escudero más leal de Alvarez -Alessandro-y el único ministro en el gabinete nacional Juan Pablo Cafiero. A ellos se sumarían el neuquino Oscar Massei y uno de los intendentes del conurbano (se menciona al de Avellaneda, Oscar Laborde). Los hombres del Frente Grande -que serán los que discutan a puertas cerradas hoy-serían acompañados por el jefe comunal de Rosario, Hermes Binner, del socialismo popular.

El PSP es el único socio chico que le quedó al chachismo, tras la ruptura de los socialistas de
Alfredo Bravo y de la Democracia Cristiana. El PSD se llevó a 4 diputados nacionales que fundaron una bancada independiente con Carrió y el peronista disidente Juan Domingo Zacarías. La DC se transformó en uno de los soportes del cura Luis Farinello y el Polo Social.

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