La iniciativa, como señaló este diario, llevaba un título engañoso, un eufemismo: «Aguinaldo, una política común». Se trataba de un reclamo de las provincias más comprometidas fiscalmente -algunas del Norte- que consistía en que el gobierno nacional anuncie que no se pagará el aguinaldo, de tal manera que quede disimulado el incumplimiento de estos distritos.
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La alternativa llegó a la mesa del jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, y del ministro del Interior, Jorge Matzkin, quienes la analizaron con el de Economía, Roberto Lavagna, durante el fin de semana. Fue la primera objeción que recibió la iniciativa: Lavagna sostuvo que no necesariamente el Estado nacional debía comprometerse con una medida antipática cuando, en rigor, la recaudación había mejorado al punto de que Nación pudo pagar la suma fija comprometida con las provincias. En las charlas con los gobernadores, mientras se armaba la cumbre de Santa Rosa, la propuesta del temario original terminó de languidecer: tres gobernadores, uno de ellos el dueño de casa, Rubén Marín, se negaron a sumarse a una política general sobre el aguinaldo. «Nosotros no tenemos problemas para pagarlo en nuestro distrito, mientras que hay otras provincias que ya no lo pagaron en diciembre. ¿Por qué igualarnos?», fue el razonamiento. Informate más
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